El copiloto acusado de intentar estrellar un vuelo a Israel ya había sido apartado por extremismo
El omaní Hamam al-Hammami había sido inhabilitado para pilotar en su país, pero meses después ingresó a Flydubai. Está acusado de atacar al comandante con un hacha y tratar de tomar el control de un avión con 182 personas a bordo.
El copiloto acusado de intentar provocar una catástrofe durante un vuelo de Flydubai con destino a Israel ya había sido apartado de sus funciones en Oman Air por sospechas relacionadas con posiciones extremistas.
El hombre fue identificado por distintas fuentes como Hamam al-Hammami, ciudadano omaní. Después de perder la autorización para pilotar en su país, habría sido trasladado a tareas administrativas. Sin embargo, posteriormente fue contratado por la aerolínea emiratí y quedó habilitado para operar vuelos comerciales.
El dato profundizó los cuestionamientos sobre los controles de antecedentes aplicados por Flydubai y sobre cómo una persona previamente observada por motivos de seguridad logró ser asignada a una ruta con destino a Tel Aviv.
Un ataque dentro de la cabina
El incidente ocurrió el 30 de septiembre durante el vuelo FZ1073, que había partido desde Dubái con 182 personas a bordo, entre pasajeros y tripulantes, la mayoría de nacionalidad israelí.
Según la investigación de Emiratos Árabes Unidos, el copiloto atacó al comandante indio Smit Machchhar con el hacha de emergencia guardada dentro de la cabina e intentó apoderarse de los controles.
La aeronave realizó dos descensos violentos y perdió más de 16.000 pies —casi 5.000 metros— en poco más de 30 segundos.
A pesar de las heridas, el capitán consiguió desbloquear la puerta de la cabina. Varios pasajeros ingresaron, redujeron al atacante y evitaron que continuara manipulando los controles.
Dos pilotos de Flydubai que viajaban fuera de servicio se hicieron cargo posteriormente de la aeronave y lograron aterrizar en Tabuk, Arabia Saudita.
Una advertencia previa que habría sido ignorada
Fuentes regionales señalaron que Al-Hammami había sido apartado de Oman Air por temor a que hubiera adoptado ideas extremistas.
Flydubai lo contrató meses después de realizar controles de seguridad convencionales. Sin embargo, esas verificaciones se habrían concentrado en determinar si tenía antecedentes penales y no habrían profundizado en los motivos de su separación anterior.
La aerolínea reconoció que existen numerosos interrogantes y afirmó que colaborará con la investigación oficial. Oman Air, en cambio, todavía no brindó públicamente una explicación detallada.
Por el momento, los investigadores no encontraron conexiones comprobadas entre el sospechoso y organizaciones terroristas. La hipótesis principal es que habría actuado de manera individual, aunque la pesquisa todavía continúa.
Un agujero en la seguridad aérea hacia Israel
El episodio también abrió interrogantes sobre los protocolos israelíes. Israel mantiene acuerdos con las aerolíneas extranjeras para impedir que pilotos procedentes de países sin relaciones diplomáticas operen vuelos hacia su territorio.
Al-Hammami es ciudadano de Omán, un país que no mantiene vínculos diplomáticos formales con Israel. Pese a ello, fue asignado a una ruta repleta de pasajeros israelíes.
La Fiscalía General de Emiratos Árabes calificó el episodio como un intento de “ataque terrorista”, aunque todavía se investiga cuál fue la motivación y si existió planificación previa.
Israel participará de las averiguaciones junto con las autoridades emiratíes. Además, anunció una revisión de los controles aplicados a pilotos y tripulantes de vuelos internacionales.
La rápida reacción del capitán, los pasajeros y los pilotos de relevo impidió una masacre. Sin embargo, el hecho dejó al descubierto una cadena de fallas difíciles de explicar: una advertencia previa aparentemente ignorada, controles incompletos y un piloto de un país sin relaciones con Israel autorizado para volar hacia Tel Aviv.
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