Tras las medidas de Milei con Malvinas, Rockhopper se desplomó casi 16% tras admitir que perdió dos contratistas
Las acciones de la petrolera británica se hundieron en Londres después de que la empresa reconociera las primeras consecuencias concretas de las sanciones argentinas contra el proyecto Sea Lion.
La ofensiva argentina contra las empresas que pretenden extraer petróleo en las Islas Malvinas comenzó a mostrar resultados concretos en los mercados.
Las acciones de Rockhopper Exploration llegaron a desplomarse cerca del 16% este lunes en la Bolsa de Londres, después de que la compañía admitiera que dos contratistas abandonaron el proyecto Sea Lion y deberán ser reemplazados.
Los papeles de la petrolera británica llegaron a cotizar cerca de los 52 peniques, después de haber cerrado la jornada anterior en 60,70. El volumen negociado también aumentó con fuerza, reflejando la salida de inversores frente al incremento del riesgo jurídico y operativo.
Las sanciones ya afectan al proyecto
Rockhopper comunicó que su socia israelí Navitas Petroleum, operadora de Sea Lion, inició el proceso para sustituir a dos proveedores que dejaron de cumplir sus compromisos.
El anuncio fue realizado después de que uno de los contratistas informara que no participaría de actividades de exploración y producción petrolera en las aguas que rodean las Islas Malvinas.
La propia empresa vinculó la salida con la campaña argentina destinada a imponer sanciones sobre las compañías, inversores y proveedores relacionados con la explotación no autorizada de recursos naturales.
Aunque Rockhopper y Navitas insistieron en que el episodio no provocará un impacto material sobre el cronograma, el comunicado reconoció que el proyecto puede sufrir dificultades si no consigue sustitutos o si otras compañías también deciden retirarse.
La advertencia contradice el discurso sostenido por ambas petroleras durante las últimas semanas, cuando aseguraban que las medidas argentinas no tendrían consecuencias relevantes.
El mercado castigó la incertidumbre
Los inversores reaccionaron negativamente porque la salida de contratistas confirma que las sanciones dejaron de ser una amenaza exclusivamente diplomática.
Para desarrollar Sea Lion, las petroleras necesitan proveedores especializados en perforación, transporte, ingeniería submarina, seguros, financiamiento y logística internacional. La pérdida de cualquiera de esas piezas puede aumentar los costos o retrasar el comienzo de la producción.
Rockhopper posee el 35% del proyecto, mientras que Navitas controla el 65% restante. El yacimiento está ubicado aproximadamente 220 kilómetros al norte del archipiélago y debería comenzar a producir durante 2028.
La primera etapa contempla una extracción cercana a los 50.000 barriles diarios, por lo que se convirtió en el principal objetivo de la nueva estrategia argentina contra la explotación unilateral de recursos en el Atlántico Sur.
La ofensiva impulsada por Milei
El gobierno de Javier Milei anunció un endurecimiento integral de las sanciones contra quienes operen en Malvinas sin autorización argentina.
La estrategia incluye denuncias penales, prohibiciones para operar en el territorio nacional, sanciones contra directivos y accionistas y la posibilidad de extender las medidas a proveedores indirectos.
La Cancillería presentó una denuncia contra Navitas y las empresas relacionadas con Sea Lion. Posteriormente, la jueza federal de Río Grande Mariel Borruto ordenó suspender el avance del proyecto hasta que la Argentina pueda evaluar su impacto ambiental.
El Gobierno también advirtió que recurrirá al Tribunal Internacional del Derecho del Mar si el Reino Unido no interrumpe las tareas.
A esas medidas se suma el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que busca aumentar las penas y ampliar el alcance de las sanciones más allá de las compañías petroleras principales.
Rockhopper admite nuevos riesgos
En su comunicación a los inversores, Rockhopper reconoció que sus proyecciones pueden no cumplirse si demora el reemplazo de los contratistas, si surgen nuevos obstáculos regulatorios o si más proveedores deciden apartarse.
También incluyó entre los riesgos una eventual escalada de las medidas adoptadas por la Argentina.
La compañía asegura contar con el respaldo del Reino Unido y de las autoridades británicas instaladas en las islas. Sin embargo, ese apoyo político no elimina el peligro comercial para proveedores que operan, buscan invertir o poseen intereses en el territorio argentino.
La fuerte caída bursátil mostró que el mercado comenzó a incorporar ese escenario. En pocas horas, Rockhopper perdió una porción significativa de su valor y quedó obligada a explicar cómo reemplazará a las empresas que se retiraron.
Las sanciones argentinas que las petroleras intentaron minimizar ya provocaron deserciones, mayor incertidumbre y un castigo cercano al 16% en la Bolsa de Londres. La defensa de la soberanía comenzó a tener un costo concreto para quienes pretenden explotar ilegalmente los recursos de las Malvinas.
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