La Libertad Avanza tildó de “invotable” el proyecto Uber de Javkin: tarifa mínima, control total y motos afuera
El bloque libertario del Concejo acusó al intendente de convertir la habilitación de las aplicaciones en otro laberinto regulatorio. Exigen una ordenanza específica, sin nuevas tasas, con libertad de precios y viajes de pasajeros en moto.
El proyecto con el que el intendente Pablo Javkin pretende regular las aplicaciones de movilidad llegó al Concejo Municipal cargado de restricciones, facultades de intervención y condiciones que podrían terminar perjudicando tanto a los pasajeros como a quienes trabajan mediante las plataformas.
El bloque de concejales de La Libertad Avanza rechazó este martes la iniciativa en su redacción actual y la calificó directamente como «invotable». Entre los principales cuestionamientos aparecen la tarifa mínima, la posibilidad de aplicar tasas municipales, la exclusión de los viajes de pasajeros en moto y el amplio poder de control que recibiría la Secretaría de Movilidad.
«Así como está, perjudica a quienes usan las aplicaciones y a quienes trabajan con ellas. Ellos quieren regular; nosotros queremos habilitar«, resumieron desde el espacio libertario.
El proyecto del intendente Pablo Javkin no crea actualmente una tasa específica para Uber, DiDi, Cabify y las demás plataformas. Sin embargo, establece que las empresas deberán cumplir con todas las obligaciones tributarias municipales que resulten aplicables según la normativa vigente.
Para La Libertad Avanza, esa redacción deja abierta la puerta para que futuras modificaciones tributarias alcancen a la actividad y conviertan la supuesta habilitación en una nueva oportunidad recaudatoria para el Palacio de los Leones.
El presidente del bloque, Franco Volpe, advirtió que no tiene sentido anunciar una apertura mientras se mantienen herramientas que podrían encarecer o dificultar el servicio.
«No tiene sentido hablar de habilitación y, al mismo tiempo, dejar abierta la posibilidad de nuevas tasas, imponer una tarifa mínima y sumar requisitos que pueden terminar haciendo inviable el sistema«, cuestionó.
La diferencia no es menor. Mientras el Ejecutivo municipal propone permitir el funcionamiento de las aplicaciones dentro de un esquema cargado de condiciones, los libertarios reclaman reglas fiscales precisas que impidan utilizar posteriormente la actividad como una nueva caja recaudatoria.
Javkin también quiere fijar un precio mínimo
Otro de los puntos más discutidos es la intención de impedir que un viaje contratado mediante una aplicación pueda costar menos que el boleto del transporte urbano de pasajeros. Esto va en detrimento del espíritu de la aplicación.
En la práctica, la Municipalidad pretende establecer un piso tarifario incluso cuando la empresa, el conductor y el usuario estén dispuestos a realizar el viaje por un valor inferior.
La Libertad Avanza sostiene que el precio debe surgir de la oferta y la demanda. Las aplicaciones informan el importe antes de confirmar la operación y permiten que cada pasajero decida libremente si acepta la propuesta, busca otra plataforma o utiliza un medio de transporte diferente.
La tarifa mínima impulsada por Javkin limitaría promociones, descuentos y precios dinámicos que podrían beneficiar a los usuarios. También supondría que el Estado municipal vuelva a intervenir en una relación voluntaria entre particulares bajo el argumento de proteger un mercado al que la tecnología ya transformó.
«Cada vez que el Estado se mete genera un problema que antes no existía. Habilitar sí, sobrerregular no«, señalaron desde el bloque.
Un centro municipal de vigilancia en tiempo real
La mayor alarma del proyecto aparece en el artículo 14, que le otorga a la Secretaría de Movilidad amplias atribuciones para controlar en tiempo real la oferta y la demanda, los recorridos, los costos, los kilómetros realizados, las horas trabajadas y otras variables vinculadas con el funcionamiento de las plataformas.
Para los concejales libertarios, garantizar que los vehículos y conductores cumplan las normas de seguridad no implica habilitar a la burocracia municipal para observar y eventualmente intervenir sobre todos los aspectos económicos de una actividad privada.
Por su parte, el concejal Juan Pedro Aleart sostuvo que la iniciativa repite la misma lógica que ya fracasó con la normativa aprobada en 2023.
«El Ejecutivo quiere regular hasta el último detalle; nosotros queremos habilitar una actividad privada con reglas claras y libertad. Ya fracasaron con la normativa de 2023 y van camino a repetir el mismo error«, afirmó.
El planteo de LLA apunta a limitar las facultades municipales a las cuestiones estrictamente necesarias: identificación de conductores, documentación de los vehículos, seguros, seguridad de los pasajeros y cumplimiento de las disposiciones básicas. El Municipio, en cambio, pretende acceder a información que forma parte de la operatoria comercial cotidiana de las empresas.
Las motos volvieron a quedar afuera
El proyecto enviado por Javkin tampoco incorpora expresamente los viajes de pasajeros en moto, una modalidad que ya funciona en Rosario y es utilizada como alternativa económica y rápida, especialmente para trayectos cortos.
La iniciativa presentada previamente por La Libertad Avanza sí contempla ese servicio y propone integrarlo dentro de un marco específico de seguridad y funcionamiento.
El concejal Lautaro Enríquez remarcó que el debate político llega tarde frente a una realidad que los rosarinos ya incorporaron a su vida cotidiana.
“Los rosarinos ya eligieron las aplicaciones. La discusión no es si existen o no: es si vamos a habilitarlas o a llenarlas de regulaciones”, señaló.
La concejal Anabel Lencina puso el foco en quienes encontraron en las plataformas una fuente de ingresos: “Hay personas que necesitan de estas aplicaciones para trabajar y llevar adelante sus proyectos. Por eso tenemos que hablar de libertad para trabajar, de innovación y de desarrollo”.
En la misma línea, la concejal Samanta Arias cuestionó que la Municipalidad intente ordenar las nuevas tecnologías mediante esquemas regulatorios diseñados para modelos de transporte anteriores.
“Rosario no puede seguir legislando el futuro con reglas pensadas para el pasado. La tecnología ya cambió la forma en que nos movemos y trabajamos. El desafío es acompañar esa transformación con reglas simples que permitan innovar, crecer y elegir libremente”, manifestó.
Dos modelos enfrentados en el Concejo
Las diferencias también son conceptuales. El Ejecutivo propone modificar la Ordenanza 10.544, vinculada con el esquema de plataformas destinadas a taxis y remises. La Libertad Avanza, en cambio, reclama una norma nueva y específica para la movilidad privada mediante aplicaciones.
El bloque sostiene que intentar encajar a Uber, DiDi y otras empresas dentro de una estructura regulatoria pensada para taxis y remises desconoce la naturaleza del servicio y amenaza con trasladar al nuevo sistema las mismas rigideces del modelo tradicional.
Además, los libertarios advirtieron que la discusión no puede quedar limitada exclusivamente al mensaje enviado por el intendente. El Reglamento Interno del Concejo establece que los proyectos posteriores referidos a una misma materia deben remitirse a las comisiones correspondientes y acumularse al expediente principal.
De esta manera, el proyecto presentado por LLA también debería formar parte del debate y no ser desplazado para acelerar el tratamiento de la propuesta de Javkin.
«Una vez más tratan temas importantes con prepotencia para cumplirle los caprichos socialistas al intendente«, cuestionó Aleart.
Javkin llegó tarde y con una receta vieja
La discusión expone dos maneras completamente diferentes de abordar una realidad que ya existe en las calles de Rosario.
El oficialismo municipal pretende admitir las aplicaciones, pero sujetándolas a tarifas mínimas, eventuales cargas tributarias, controles permanentes y una extensa intervención de la Secretaría de Movilidad. La Libertad Avanza propone reconocer el derecho de los rosarinos a elegir cómo viajar y de los conductores a trabajar dentro de un marco sencillo y previsible.
«Nuestra diferencia es conceptual: ellos quieren regular; nosotros queremos habilitar. Queremos una ordenanza específica para las aplicaciones, sin tasas, libertad tarifaria, motos incluidas, reglas fiscales claras y controles limitados a lo necesario para garantizar la seguridad y el cumplimiento de la norma«, concluyeron desde el bloque.
Después de años en los que las plataformas avanzaron mientras la política rosarina discutía si debía reconocerlas, Javkin finalmente presentó su proyecto. Pero lo hizo con una fórmula que amenaza con nacer vieja: aceptar la innovación solamente después de rodearla de controles, restricciones y posibles nuevos costos.
Si trabajas como conductor de Uber o DiDi y fuiste sometido a un control municipal que derivó en la remisión del vehículo o en una costosa multa, desde El Liberador queremos conocer tu experiencia. Por eso, habilitamos un canal para que puedas reportar este tipo de situaciones.
