Parches y piedras en el camino: denuncian el deplorable estado de la Ruta 66 entre Carlos Pellegrini y Cañada Rosquín

Vecinos de la zona encendieron el reclamo y apuntaron contra la Provincia. Exigen soluciones que no se desarmen al paso de los vehículos.

Estado Ruta 66

El estado de la Ruta Provincial 66, en el tramo que une Carlos Pellegrini con Cañada Rosquín, genera preocupación entre quienes la transitan habitualmente. A los cuestionamientos por los baches se sumaron críticas por los arreglos realizados durante los últimos días: según denunciaron vecinos, las intervenciones dejaron piedras sueltas sobre la calzada, que son levantadas por autos y camiones y pueden impactar contra otros vehículos.

El Liberador dialogó con vecinos del corredor, quienes manifestaron su preocupación por las condiciones de una vía clave para conectar ambas localidades del centro-oeste santafesino. Los testimonios recogidos describieron reparaciones que consideran superficiales y plantearon dudas sobre cuánto tiempo resistirán.

Uno de los vecinos pidió mantener su identidad en reserva por temor a tener problemas después de hacer público el reclamo. Su cuestionamiento fue contundente: «Yo no había visto nunca un arreglo así de mal».

Piedras sobre la ruta y daños en los vehículos

Según relató, esta semana observó trabajos de bacheo mientras viajaba hacia Carlos Pellegrini. Describió rellenos con piedras y una cobertura asfáltica que, de acuerdo con su apreciación, era demasiado delgada y dejaba desniveles respecto de la calzada.

Apuntó además, tanto a la terminación de los trabajos como la cantidad de material suelto que quedó sobre la ruta. También contó que, mientras circulaba a unos 60 kilómetros por hora, una piedra impactó contra su parabrisas y lo marcó.

La preocupación no pasa solamente por la incomodidad de transitar entre pozos. Según los testimonios, el paso de camiones y automóviles levanta las piedras que quedan dispersas, lo que expone a otros conductores a impactos y daños.

Así, quienes utilizan el corredor advierten que los trabajos destinados a mejorar la circulación están dejando un problema adicional sobre el pavimento.

«Eso no dura ni para las elecciones»

La durabilidad de las reparaciones fue otro de los puntos centrales del reclamo. Otro grupo de vecinos consideró que los trabajos no resuelven el deterioro de fondo. «Este arreglo así como está no dura ni para las elecciones», ironizaron.

La expresión refleja el malestar de quienes aseguran encontrarse, una y otra vez, con intervenciones que ofrecen una respuesta transitoria. «Es como pintar una pared cuyo revoque se está desprendiendo. Se cubre el deterioro, pero el problema permanece», establecieron como paralelismo y enfatizaron: «Todos los parches que se hacen son justamente eso, parches que duran muy poco«.

Una respuesta que debe verse sobre el asfalto

El reclamo pone el foco a su vez en una responsabilidad básica de la administración provincial: mantener las rutas en condiciones y procurar que las tareas de conservación no sumen riesgos para quienes circulan.

Para los vecinos consultados, no alcanza con tapar los pozos si después deben seguir esquivando desniveles y soportando piedrazos. La preocupación está puesta en las condiciones de circulación y en la calidad de una respuesta que consideran insuficiente.

En este tramo de la Ruta 66, el malestar tiene una explicación sencilla: quienes necesitan viajar entre Carlos Pellegrini y Cañada Rosquín esperan una solución duradera. La Provincia debe responder con una calzada segura, no con parches que los vecinos ya miran con desconfianza.

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Patricio De Gaetano
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