Se le cayó un puente y el relato a la obra pública de Enrico y Pullaro: conductor del camión se salvó de milagro

Mientras el gobierno de Santa Fe hace de la “obra pública” su bandera y dedica tiempo a cuestionar al gobierno nacional, un puente provincial se desplomó en la Ruta Provincial 69S, dejando a la vista una contradicción imposible de maquillar: millones anunciados, décadas en el poder y una infraestructura básica abandonada hasta el colapso.

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Un camión volcó al ceder el puente Bailey de la Ruta 69S, entre La Pelada e Ituzaingó. El conductor salvó su vida de milagro. El tránsito quedó cortado en un corredor clave para la producción. Las imágenes hablaron solas: vigas agotadas, apoyos de madera, una estructura vencida sosteniendo cargas que jamás debió soportar.

No fue una sorpresa. Fue el final lógico de un puente en estado crítico desde hace años, montado como solución “provisoria” y estirado durante más de dos décadas.

Veinte años de abandono provincial

El dato que incomoda al oficialismo: el puente original colapsó en 2004 y, desde entonces, nunca se construyó el reemplazo definitivo. El Bailey —pensado para emergencias— quedó como paso habitual en una ruta productiva. Hubo reclamos, advertencias, inspecciones y promesas. Nada alcanzó para evitar el derrumbe.

Aquí no falló el clima ni la mala suerte: falló la gestión.

El contraste obsceno: millones en anuncios, parches en la realidad

El gobierno provincial de Maximiliano Pullaro sostiene un discurso donde la obra pública es el eje de su legitimidad. Se anuncian inversiones millonarias, planes integrales y modernización. Pero la obra pública real no se mide por conferencias ni renders, sino por rutas transitables y puentes seguros.

El gobierno provincial destinará más dinero a repartir a los medios de comunicación que en lo que sale el puente Santa Fe – Santo Tomé: https://elliberador.com/index.php/2025/12/09/pullaro-asigna-46-mil-millones-de-fondos-publicos-a-pauta-publicitaria-para-medios-de-comunicacion-amigos-para-el-2026/

La pregunta cae por su peso:
¿Cómo puede un gobierno que dice gastar fortunas en infraestructura permitir que un puente provincial clave esté sostenido por maderas vencidas y metal fatigado durante 20 años?

A quiénes se les asignan las obras: la sombra de la causa Cuadernos

El problema no termina en el abandono. Muchas de las obras que la Provincia exhibe como logros se adjudican a empresas imputadas en la causa Cuadernos, el expediente que investiga el sistema de corrupción en la obra pública durante el kirchnerismo, donde se juzga a Cristina Fernández de Kirchner y a buena parte de sus funcionarios.

En ese esquema, el modus operandi no era solo el sobreprecio. Según el testimonio de los propios empresario en carácter de arrepentidos, también se ejecutaban obras con materiales de menor calidad, menos cantidad de insumos o directamente recortando etapas de construcción. Esa “diferencia” entre lo cobrado y lo realmente construido funcionaba como retorno para funcionarios públicos.
Es decir: se inflaban presupuestos y se achicaban obras.

Entre los nombres que aparecen en ese entramado figuran Pietroboni y Edeca, firmas históricas del circuito de contratistas preferidas del gobierno de Pullaro y del Ministro de Obra Públicas Lisandro Enrico. No es una condena anticipada: es un dato de contexto judicial que vuelve inevitable la pregunta.

¿Casualidad que se caigan puentes provinciales cuando el sistema premia gastar menos en materiales y cobrar más al Estado?
Cuando la corrupción se traduce en hierro más fino, madera vencida o estructuras subdimensionadas, el resultado no es abstracto: se cae sobre la gente.

Critican a Nación, pero el puente era de ellos

El oficialismo santafesino critica al gobierno nacional. Está en su derecho.
Lo que no puede hacer es eludir responsabilidades cuando el fracaso está en su propia jurisdicción:

  • Ruta provincial
  • Puente provincial
  • Mantenimiento provincial
  • Adjudicaciones provinciales

Todo dependía de Santa Fe. Y se cayó igual.

Cuando la obra pública deja de ser solución

El derrumbe del puente de la 69S no es un hecho aislado: es el símbolo de un modelo donde la obra pública funciona más como relato político y negocio para pocos que como solución para la gente.

Porque cuando un puente provisorio dura 20 años y termina colapsando con un camión encima, no falló la estructura:
falló el Estado que priorizó anuncios, contratos repetidos y discursos, antes que hacer lo esencial.

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