La negación de Gustavo Petro a la existencia del Cártel de los Soles siembra más certezas que dudas
La negación de Gustavo Petro sobre la existencia del Cartel de los Soles ya no parece un error político, sino una señal de complicidad. Mientras ONU, EE.UU. y países de la región —como Argentina, Ecuador y Paraguay— lo reconocen como organización terrorista, y aliados caribeños se suman a combatirlo, el presidente colombiano insiste en descartarlo, pese a pruebas abrumadoras y a su propio pasado guerrillero con vínculos al narcotráfico. Su discurso no genera dudas: siembra certezas de encubrimiento y pone a Colombia del lado del crimen organizado.
Al declarar que “el Cartel de los Soles no existe”, Gustavo Petro se instala en una posición que no solo entra en conflicto con múltiples informes internacionales —como los de la ONU, los países latinoamericanos y aliados del Caribe—, sino que lo convierte en sospechoso de ser más que un contradicente: un cómplice directo.
La evidencia que Petro ignora activamente
- ONU (JIFE): En 2020, su informe reconoció que se han observado indicios confiables de una red delictiva dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas, conocida como Cartel de los Soles.
- Estados Unidos: Lo declaró organización terrorista, vinculando a figuras como Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.
- Argentina, Ecuador y Paraguay: Ya reconocieron y declararon al Cartel como tal.
- Trinidad y Tobago y Curazao (Caribe): Apoyan la estrategia de EE.UU. contra este grupo criminal marítimo.
- Además, investigaciones judiciales y periodísticas lo documentan como una estructura de narcotráfico oficialista.
Petro: más allá de la inocencia, ¿complicidad?
Negar públicamente lo que organismos de renombre internacional han confirmado, no es un desacuerdo ideológico: es alinearse con la criminalidad. Su discurso no siembra dudas, sino certezas: la complicidad se apellida silencio activo y negacionista.
Y su pasado… ¿pertenece a todo esto?
- M-19 y Pablo Escobar: Informes avalados por la Comisión de la Verdad y testimonios históricos como los del sicario “Popeye” aseguran que Escobar financió la toma del Palacio de Justicia en 1985 con cerca de 2 millones de dólares en armas y efectivo, en un pacto con el M‑19 para obstruir procesos judiciales claves como la extradición.
- Petro, como militante activo del M-19 en esa época, estaba dentro de esa estructura guerrillera. ¿Sus vínculos se disolvieron o persistieron con el tiempo? Su negación actual no silencia el pasado, exige explicaciones claras, no evasivas para evitar la luz pública.
Conclusión editorial
Negar la existencia del Cartel de los Soles cuando la ONU, EE.UU., gobiernos vecinos y aliados regionales lo confirman es insostenible. Petro no está lejos de la controversia: está en la línea de sospecha de encubrimiento o complicidad consciente con una estructura criminal.
Y cuando su pasado guerrillero incluye alianzas con narcotraficantes, su defensa activa del Cartel deja de ser “maldestreza política” y se convierte en una amenaza al Estado de derecho y la democracia.
Compartí esta noticia