La liberación de más presos políticos tras la derrota del socialismo en las urnas desnuda la falsa democracia que existía en Bolivia
La liberación de Luis Fernando Camacho y Marco Antonio Pumari revela lo que siempre estuvo a la vista: en Bolivia no hubo justicia independiente, sino una farsa al servicio del MAS. La prisión de opositores fue utilizada como herramienta de persecución política y hoy, tras la derrota electoral del oficialismo, los mismos jueces que los mantuvieron presos se apresuran a corregir lo “insostenible”. Una muestra más de la connivencia entre poder judicial y mafia política.