Rafaela financió una guitarreada antisemita para seis personas con dinero público

La Municipalidad de Rafaela destinó fondos a un evento titulado “Oratoria x Gaza” promocionado con simbolismo pro-Hamás. Hubo seis asistentes. La respuesta oficial fue tibia y derivó responsabilidades en la Comisión Municipal para la Promoción de la Cultura, que maneja más de $124 millones anuales. Desde El Liberador sostenemos: cultura sí; propaganda de grupos terroristas, nunca.

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Los hechos, sin eufemismos

El afiche del evento exhibió elementos asociados a la iconografía de Hamás: kefiah en verde, sandía como emblema de la primera intifada, pañuelo-mapa sin Israel y flores que remiten a la estética con la que se glorifican secuestradores de aviones en los 70. Todo bajo la consigna de “oponerse a las políticas de exterminio de Israel”, acusación falsa usada por la propaganda del terrorismo.
Hamás es una organización terrorista designada como tal por la Argentina y el mundo civilizado. Con dinero municipal, se le prestó altavoz a su relato.

Cultura vs. pauta ideológica

Cultura es lo que la sociedad crea libremente; pauta cultural es política encubierta. Cuando el Estado decide “fomentar la cultura”, suele traducirse en discrecionalidad: se confisca vía impuestos el esfuerzo del contribuyente y se asignan recursos a la identidad ideológica que el funcionario prefiere.
El resultado del sábado es elocuente: seis personas escuchando a un “artista” traído desde Córdoba para militar una causa ajena al interés público local. Eso no es arte; es uso político de plata ajena.

Responsables con nombre y presupuesto

La Municipalidad intentó lavarse las manos y culpar a la Comisión Municipal para la Promoción de la Cultura. Pero la comisión es financiada por el Municipio y, por tanto, responde al Municipio. Este año maneja más de $124 millones. Si con ese dinero se publicitan actos que blanquean a Hamás, el problema no es un afiche, es el sistema.

Preguntas que exigen respuesta

  • ¿Cuánto costó el traslado, cachet y producción del evento?
  • ¿Quién firmó la autorización y bajo qué criterios?
  • ¿Qué mecanismos de evaluación ex ante y ex post existen para medir interés público y asistencia real?
  • ¿Qué sanciones habrá para los responsables?

Lo que corresponde hacer ya

  1. Publicar de inmediato contratos, órdenes de pago y expedientes del evento.
  2. Suspender preventivamente las líneas de subsidio cultural discrecional.
  3. Derogar la arquitectura de “comisiones” que reparten fondos entre amigos del poder.
  4. Establecer una regla simple: contribuyente no financia propaganda. Proyectos culturales deberán autosustentarse o conseguir auspiciantes privados; el Estado, a lo sumo, facilita permisos, no paga micrófonos.

Un límite civilizatorio

Argentina sufrió atentados terroristas; sabe lo que significa glorificar a quienes promueven la aniquilación de un país aliado y la persecución de civiles. Rafaela no puede ser plataforma para esa narrativa con plata de todos. A los que quieran montar estos actos, libertad total en el ámbito privado: alquilen su sala, junten su audiencia y paguen su costo.
Con el dinero del contribuyente, basta de financiar la barbarie.

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