Rosario, manual del narcoestado: balearon otra vez a Dylan Cantero y se encadenó una tarde de tiros en toda la ciudad
Dylan Cantero, hijo del fundador de Los Monos, fue atacado a tiros por segunda vez en un mes en el mismo barrio de la zona sur. Tras el atentado, se desató una cadena de balaceras y operativos que revelan algo más profundo: Rosario vive un reacomodamiento violento de bandas, mientras el Estado llega siempre después de las ráfagas.
El nuevo ataque: 30 tiros, dos nenas heridas y un “heredero” en terapia intensiva
El lunes 17 de noviembre, a plena tarde, Dylan Lautaro Cantero (21) —hijo de Máximo Ariel “Viejo” Cantero, fundador histórico de Los Monos— volvió a ser blanco de una emboscada en barrio La Granada, zona sur de Rosario.
Estaba en la vereda de su casa, en Caña de Ámbar y Pasaje 512, cuando un Peugeot 208 gris se detuvo y los sicarios abrieron fuego. Recibió dos balazos en el abdomen y la región lumbar y fue derivado de urgencia al Roque Sáenz Peña y luego al HECA, donde permanece internado en terapia intensiva. Junto a él, dos sobrinas —de 13 años y 1 año y 8 meses— también resultaron baleadas, aunque están fuera de peligro.
En la escena, los investigadores levantaron más de 30 vainas servidas de calibre 9 mm.
No se trata de un episodio aislado ni del primer atentado contra el “heredero” del clan: es la continuación de una escalada narco que tiene a Rosario como epicentro de un reparto violento de territorio y poder.
La saga de balaceras: cuatro ataques en 33 días
La historia reciente de Dylan Cantero condensa la dinámica del crimen organizado en Rosario. En apenas un mes hubo múltiples ataques concatenados que muestran un patrón de venganza, disciplinamiento interno y desafío abierto al Estado.
1️⃣ 15 de octubre: primera balacera contra Dylan en La Granada
El 15 de octubre, cuatro tiradores desde un auto blanco atacaron a Dylan cuando estaba en la puerta de su casa en Caña de Ámbar al 1800, también en barrio La Granada.
Resultado:
- Dylan herido de un tiro en la pierna,
- internado en el HECA,
- despliegue de seguridad especial alrededor del hospital.
2️⃣ 16 de octubre: balacera al HECA y mensaje mafioso
Al día siguiente de aquel ataque, cuando Dylan ya había sido dado de alta sin que trascendiera públicamente, dos personas en moto balearon la fachada del HECA. No hubo heridos, pero dejaron algo peor: un mensaje escrito en un papel que decía:
“Dylan Cantero, no batas la cana”.
El episodio fue leído por fiscales y policías como una señal interna del mundo narco: castigo o advertencia por supuesta colaboración con las fuerzas de seguridad. Varios sospechosos fueron detenidos, entre ellos un menor de 16 años sindicado como presunto autor de los disparos.
3️⃣ 17 de noviembre: segundo atentado contra Dylan y sus sobrinas
Un mes después, el 17 de noviembre, Dylan vuelve a ser baleado en el mismo barrio, casi en el mismo punto.
Detalles del ataque:
- Auto Peugeot 208 gris como vehículo sospechoso.
- Dylan con dos tiros en el abdomen, dos en la zona lumbar y lesiones en muñeca y rodilla según parte médico posterior.
- Dos menores de su familia lesionadas.
El hecho marca algo inédito: dos atentados en 33 días contra el mismo miembro de Los Monos, en el mismo lugar, algo que ni siquiera los viejos jefes del clan habían sufrido.

4️⃣ Las balaceras en cadena: seis heridos en Tablada y Triángulo
Horas después del ataque a Dylan, la violencia se desparramó por otras zonas de Rosario. Hubo dos nuevas balaceras con seis heridos que, según la investigación, podrían estar conectadas por el uso de la misma arma o por el mismo contexto de “reacomodamiento” de bandas.
a) Ataque al clan Caminos – barrio Tablada
En Presidente Quintana al 100 bis, barrio Tablada, dos ocupantes en moto abrieron fuego contra un grupo de personas que tomaban mates en la vereda:
- Heridos:
- Yoana Marisel C. (39),
- Rubén Alberto C. (35),
- Rosa Anahí Caminos (56), hermana del histórico barra de Newell’s “Pimpi” Caminos.
Las mujeres tienen antecedentes por narcotráfico y estuvieron condenadas en 2019 por narcomenudeo.
b) Disparos contra la casa vinculada a Los Menores – zona oeste (Felipe Moré y Gaboto)
En otro punto de la ciudad, en Felipe Moré y Gaboto, dos motos con cuatro ocupantes dispararon contra un pasillo de viviendas asociado a Fernando “Colo” Cappelletti, operador de juego clandestino vinculado a la banda Los Menores, rival de Los Monos.
- Heridos:
- Daiana F. T. (31),
- Joaquín R. (21),
- Tiago Nahuel C. (18).
En estas dos últimas balaceras y en el ataque a Dylan se habrían utilizado pistolas 9 mm, y los fiscales investigan si se usó la misma arma en todos los hechos, lo que reforzaría la hipótesis de una tarde coordinada de mensajes mafiosos.
La respuesta oficial: 50 allanamientos, 500 agentes y ocho detenidos
Tras la cadena de ataques, el gobierno provincial salió a mostrar músculo:
- Más de 50 allanamientos en distintos barrios de Rosario,
- participación de más de 500 efectivos y 148 móviles,
- secuestro de dinero, drogas, armas y municiones,
- al menos ocho detenidos vinculados a las balaceras.
La versión oficial habla de “reacomodamiento de liderazgos criminales” entre Los Monos, Los Menores y clanes asociados, en una ciudad donde los tiros marcan la agenda más que cualquier discurso de seguridad.
Editorial: un Estado que llega después de las balas
Desde la mirada libertaria de El Liberador, lo que deja esta secuencia es brutalmente claro:
- El monopolio de la fuerza ya no está en manos del Estado en amplias zonas de Rosario.
- Las bandas operan de día, en barrios identificables, contra personas con nombre y apellido, sin que eso pueda prevenirse.
- La respuesta oficial es siempre reactiva: allanamientos posteriores, operativos masivos, conferencias de prensa… después de las ráfagas.
En apenas 33 días, un miembro de Los Monos:
- fue baleado dos veces,
- vio atacado el hospital donde estaba internado,
- y fue el disparador de una tarde con tres balaceras y nueve heridos en distintos barrios.
Eso no describe un problema “de inseguridad” cualquiera.
Describe un vacío de poder que el crimen organizado llenó hace tiempo.
Mientras el Estado siga concentrado en anuncios y controles burocráticos, y no en recuperar efectivamente el territorio, depurar fuerzas de seguridad y cortar los vínculos políticos con estas bandas, Rosario seguirá siendo el laboratorio de algo mucho más grave:
👉 cómo luce un país cuando la ley deja de aplicarse y el miedo pasa a ser la única autoridad real.
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