Corrupción en la AFA: cambia el reglamento después de terminado el torneo y “corona” campeón al equipo más beneficiado cuando no había título en juego

La AFA creó, una vez finalizado el campeonato, un nuevo rótulo de “Campeón de Liga 2025” y se lo entregó a Rosario Central por liderar la tabla anual, pese a que el reglamento original no contemplaba ese título. La decisión desató un escándalo institucional, profundizó las sospechas de favoritismo hacia el club de Arroyito y terminó empañando el cierre de la carrera de Ángel Di María, envuelto ahora en el “Torneo de escritorio”.

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AFA reescribe el reglamento después del torneo y corona a Rosario Central

La Asociación del Fútbol Argentino decidió, con el torneo ya cerrado y el reglamento consumado, cambiar las reglas de juego para crear un nuevo rótulo de “Campeón de Liga 2025” y entregárselo a Rosario Central por haber sido el mejor de la tabla anual. Hasta ese momento, encabezar esa tabla sólo servía para clasificar a la Copa Libertadores y ordenar copas y descensos. De un día para otro, se transformó en una estrella oficial más para el club de Arroyito.

La AFA anunció que la decisión había sido aprobada por “unanimidad” en el Comité Ejecutivo. Pero lo que se vendió como acuerdo institucional terminó revelando la verdadera naturaleza del modelo Tapia–Toviggino: un sistema donde primero se resuelve en la mesa chica y después se intenta legitimar por los medios.


El tuit de Estudiantes que dinamitó el relato oficial

El río se enturbió cuando Estudiantes de La Plata publicó un comunicado oficial en X (Twitter) aclarando que, en la reunión del Comité Ejecutivo, “no se realizó ninguna votación respecto del reconocimiento del título de Campeón de Liga 2025”.

Es decir: según Estudiantes, la supuesta unanimidad nunca existió. No hubo votación. No hubo debate formal. El título nació por decisión de cúpula y luego se intentó presentar como un consenso reglamentario.

La respuesta del tesorero de AFA, Pablo Toviggino, fue fiel al estilo de la casa: lejos de mostrar actas, contraatacó con agravios personales, acusando al presidente de Estudiantes de integrar una “campaña de desestabilización” y utilizando adjetivos e insultos más propios de una barra brava que de un dirigente que maneja miles de millones en el fútbol argentino.


Toviggino, Central y la política: el triángulo que alimenta la sospecha

El problema no es solo jurídico. Es político. Pablo Toviggino es el hombre fuerte del interior, tesorero de AFA y personaje clave del armado de Tapia. Del otro lado, Gonzalo Belloso, presidente de Rosario Central, no ha ocultado su cercanía con la cúpula: ya en 2023, tras salir campeón de la Copa de la Liga, agradeció públicamente a Tapia, a Toviggino y al entonces ministro Sergio Massa por la “gestión” para conseguir ayuda económica para el club.

El presidente de Rosario Central en un acto fallido reconoce la ayuda económica de Massa y su socio Toviggino para beneficiarlos

Todos esos excesivos y extraños agradecimientos al presidente de AFA y al ¡tesorero! siguieron después de la obtención de este título de escritorio. Nuevamente Belloso y hasta el técnico Holan, agradecen específicamente a Tapia y Toviggino. Algo bastante particular y tal vez, la primera vez que un club agradece de manera tan abierta al tesorero de AFA.

En este contexto, cualquier beneficio deportivo o reglamentario a Central no ocurre en el vacío. Llega después de un torneo en el que, según las propias estadísticas del campeonato, el club:

  • fue el equipo con más penales a favor,
  • fue el único que no sufrió expulsiones en todo el certamen,
  • y encadenó una serie de decisiones arbitrales muy discutidas en partidos clave.

La percepción social es clara: “a Central lo ayudan”. Y que, terminado el torneo, se invente un título nuevo que sólo lo beneficia a él, refuerza ese relato al extremo.

El «regalo» a Di María el día de su vuelta a Central en la primer fecha de este torneo

Un logro deportivo no tan legítimo y completamente empañado

Todo esto termina ensuciando incluso aquello que, dentro de la cancha, Rosario Central sí hizo bien: sumar más puntos que nadie en la tabla anual. En un fútbol normal, eso sería motivo de orgullo. En el fútbol argentino versión AFA 2025, en cambio:

  • el logro se ve empañado por la sospecha permanente de favores,
  • buena parte del país habla de “campeonato de escritorio”,
  • y en redes ya circulan burlas y memes que pegan directamente en el símbolo del equipo: Ángel Di María.

Di María volvió al club de sus amores como campeón del mundo y uno de los jugadores más queridos de la Selección. Pero estos manejos opacos de la dirigencia y los arbitrajes lo terminan arrastrando a un cierre de carrera gris:
ya se habla de la “Copa Seca Nuca”, recordando cuando a Tapia le secaban la nuca en Qatar y ahora se lo grafica como si Di María cumpliera ese rol de favorito de la AFA; y circulan imágenes de “Día María Seca Nuca”, con sus títulos rayados como si hubieran sido obtenidos por escritorio.

Ni siquiera al hincha genuino de Central le dieron la posibilidad de disfrutar un campeonato claro, ganado bajo reglas conocidas de antemano. El recuerdo que quedará flotando es otro: el Torneo de escritorio, un título que muchos hinchas canallas ya perciben como más problema que orgullo.


Central vs Estudiantes, el árbitro y el fixture que huele mal

Para completar el cuadro, el sorteo del Clausura determinó que Rosario Central y Estudiantes se crucen en octavos de final, en Arroyito. Y el árbitro designado es el mismo juez que dirigió el primer partido de este ciclo centralista, en el que cobró un penal extremadamente polémico para que Di María tuviera su debut con gol.

El club que denunció que no hubo votación, el dirigente que respondió con insultos, el equipo más beneficiado del torneo y el mismo árbitro cuestionado otra vez en escena. No es prueba de arreglo, pero sí un símbolo perfecto de un sistema que ni se esfuerza por evitar conflictos de interés mínimos.


Un patrón que baja del escritorio a la cancha (y al ascenso)

El caso de Rosario Central no es una anomalía aislada. Es parte de un patrón que se repite en distintas categorías:

  • Partidos de ascenso como el escándalo en Jujuy–Deportivo Madryn, donde el árbitro Comesaña dijo haber sido amenazado en el entretiempo mientras Gimnasia ganaba 1–0 y reclamaba un penal escandaloso que todo el estadio vio menos él. AFA le dio el partido ganado 3–0 a Madryn por “amenazas”, pero luego la Justicia provincial desestimó la denuncia al comprobar que la seguridad del árbitro nunca fue vulnerada. El resultado se mantuvo igual: el escritorio torció lo que la cancha no había definido.
Escandaloso penal no cobrado cuando la visión del árbitro Comesaña estaba despejada y a pocos metros. «No vio» lo que todo el estadio sí
  • Campañas de clubes amigos del poder como Barracas Central, Deportivo Riestra y varios equipos de Santiago del Estero, todos ellos envueltos, una y otra vez, en arbitrajes groseros que van siempre para el mismo lado.
  • Un entramado de dirigentes con vínculos directos con el peronismo y el kirchnerismo, habituados a manejar el fútbol con la misma lógica que el Estado: favores, castigos, silencios, amenazas veladas.
Escándaloso penal contra Barracas, el equipo del presidente Chiqui Tapia, ni cobrado ni observado por el VAR que decidió no llamar al árbitro porque consideró que no fue mano.

En este esquema, no sorprende que varios dirigentes hayan denunciado off the record que, antes de la “votación” del título a Central, la AFA habría llamado club por club dejando claro que el que se desalinea puede sufrir consecuencias: designaciones arbitrales hostiles, sanciones disciplinarias, problemas con calendarios o ingresos. Como en toda buena mafia, el mensaje es sencillo: “si no estás con nosotros, atajate”.

Planchazo para expulsión de varias fechas de sanción pero que solo fue amarilla por tratarse de Deportivo Madryn. Jugadas antes había sido beneficiado en una falta inexistente que terminó en el único gol del partido

Fútbol y República: la AFA como espejo del Estado corporativo

El caso del “Campeón de Liga 2025” es mucho más que una polémica futbolera:

  • Las reglas no son límites, son herramientas que la cúpula mueve a su antojo.
  • El mérito deportivo queda subordinado a la ingeniería de escritorio.
  • La transparencia brilla por su ausencia: no hay actas públicas claras, ni audios de VAR transparentes, ni control externo.
  • El poder se ejerce por amiguismo y miedo, no por legitimidad.

Mientras la Selección de Messi tapa con alegría muchas miserias, la AFA atraviesa uno de los momentos más oscuros de su historia, sostenida por dirigentes ligados al viejo peronismo y al kirchnerismo, que encontraron en el fútbol un refugio de poder y caja cuando la política perdió legitimidad.

Rosario Central, sus hinchas y el propio Ángel Di María podrían haber sido protagonistas de una historia limpia: el club del interior que vuelve a pelear arriba, el ídolo que regresa a su casa, el reconocimiento deportivo al equipo más regular.

En cambio, la AFA eligió otra narrativa:
👉 un título armado fuera de reglamento,
👉 una votación que nadie vio,
👉 un festival de sospechas arbitrales,
👉 y un campeonato que el país entero ya bautizó como lo que es:

el Torneo de escritorio.

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