El gobierno socialista de Javkin provoca caos en Rosario permitiendo y protegiendo piquetes en pleno centro
En plena vigencia del protocolo antipiquetes del gobierno nacional, el municipio de Rosario volvió a convertir el microcentro en un embudo: organizaciones de izquierda cortaron Rioja y Sarmiento frente a la sede de ANSES solo para marchar “contra la política de Milei”, sin reclamo concreto, con tránsito y policía provincial ordenando el caos… para garantizar el bloqueo.
Un corte “contra Milei” con permiso político
En la mañana de este martes, el cruce de Rioja y Sarmiento, uno de los nodos más transitados del centro rosarino, quedó completamente paralizado.
Frente a la sede de ANSES Rosario, el Polo Obrero y otras organizaciones sociales menores montaron un acto masivo cuyo único lema fue un genérico “contra la política de Milei”, sin un pliego de demandas específicas ni trámites puntuales vinculados al organismo previsional.
No se trató de una protesta sectorial, ni de un conflicto laboral concreto: fue, puramente, una movilización partidaria contra el gobierno nacional, con el espacio público tomado como rehén.

Municipio y provincia, al servicio del corte
Mientras el Ministerio de Seguridad de la Nación insiste en la aplicación de un protocolo antipiquetes que busca impedir bloqueos de calles y accesos, en Rosario ocurrió exactamente lo contrario.
En las esquinas cercanas se pudo ver:
- Inspectores de tránsito municipales acomodando vallas y desviando vehículos.
- Patrulleros de la provincia colaborando con el cierre de calles para “cuidar” a los manifestantes, no a los vecinos.
Lejos de prevenir el corte, el Estado local y provincial lo organizaron. El resultado: embotellamientos sobre Rioja, Sarmiento y las arterias aledañas, choferes atrapados durante varios minutos, usuarios de colectivos caminando varias cuadras y cientos de trabajadores llegando tarde a sus empleos, con el riesgo de perder presentismo o parte de su salario.
Es decir, recursos públicos —pagos con impuestos— puestos al servicio de una acción que vulnera la libre circulación garantizada por la Constitución.

Piquetes como método y un centro convertido en trampa
La postal se repite: banderas partidarias, bombos, columnas de organizaciones que viven de la intermediación de planes y un centro comercial que ve cómo se espanta al poco público que todavía se anima a ir al microcentro.
Comerciantes de la zona volvieron a quejarse por la caída de ventas y la imposibilidad de trabajar con normalidad cada vez que se instala una protesta de este tipo. En lugar de orden, el municipio ofrece una coartada: el corte se “ordena”, pero no se evita.
Para el rosarino que paga impuestos, estacionamiento, alquiler y carga impositiva nacional, provincial y municipal, el mensaje es claro: su tiempo y su trabajo valen menos que el dispositivo de las organizaciones piqueteras amigas del poder local.
El socialismo rosarino, entre piquetes y narco
El intendente Pablo Javkin, que llegó a la intendencia apoyado por el histórico esquema socialista, se presenta como una gestión moderna y dialoguista, pero en los hechos mantiene los mismos reflejos de siempre:
- Tolerancia política hacia piquetes y cortes “progresistas”.
- Discursos contra la inseguridad, pero una ciudad que sigue entre las más violentas de la región.
- Defensa del “Estado presente”, mientras Rosario carga con décadas de expansión del narcotráfico, balaceras y homicidios récord.
En la última elección municipal, los rosarinos tuvieron que elegir entre este modelo y la versión aún más extrema del comunismo urbano de Juan Monteverde. El resultado es una ciudad atrapada entre estatismo, pobreza y violencia, sin autoridad política real para poner límites a quienes usan el espacio público como herramienta de presión.

Milei marca un rumbo, Rosario mira para otro lado
Mientras a nivel nacional el gobierno de Javier Milei intenta avanzar hacia un esquema donde la protesta no implique el secuestro del espacio público, en Rosario el socialismo prefiere alinearse con los que bloquean antes que con los que trabajan.
La escena frente a ANSES lo resume todo:
- Manifestantes con banderas de aparato.
- Calles cortadas con ayuda del propio Estado local.
- Comerciantes y trabajadores rehenes de una protesta sin reclamo concreto, pero con un claro objetivo político: erosionar al gobierno nacional.
Rosario necesita orden, libertad para circular y un Estado que deje de jugar a la política con el tiempo y el bolsillo de los ciudadanos. Mientras eso no ocurra, el centro seguirá pareciéndose más a un campo de maniobras piquetero que a una ciudad que quiere salir del atraso y la decadencia.
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