Milei celebró la aprobación de 74 pliegos judiciales: “El inicio de la reconstrucción de la Justicia”

El Senado avaló las designaciones de jueces, fiscales, defensores y conjueces federales y nacionales. Para el Gobierno, se trata de un paso clave para cubrir vacantes, ordenar el sistema judicial y avanzar en una agenda institucional largamente postergada.

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El Presidente Javier Milei celebró la aprobación de 74 pliegos judiciales en el Senado de la Nación y calificó la El Senado aprobó 74 pliegos judiciales —jueces, fiscales, defensores y conjueces federales y nacionales— en una votación a la que calificó como el «inicio de la reconstrucción de la Justicia». Tras años de tribunales incompletos, causas paralizadas y vacantes que el peronismo usaba como moneda de cambio político, el Gobierno logró lo que las gestiones anteriores nunca quisieron: llenar los cargos vacíos y devolverle funcionalidad al sistema judicial.

La aprobación incluye la creación de una segunda sala en la Cámara Federal de Apelaciones de Mar del Plata y la ampliación de la de Tucumán. En 72 de las 74 votaciones hubo unanimidad, lo que demuestra que hasta sectores del peronismo entendieron que bloquear jueces ya no les rinde electoralmente. La izquierda, claro, salió a criticar que el PJ «le votara los jueces a Milei». Como si la Justicia fuera propiedad de ellos.

El caso puntual de María Verónica Michelli —cuyo pliego el Gobierno había intentado retirar pero el Senado aprobó igual por 44 votos a favor— generó ruido mediático, pero no opacó el resultado global: 74 designaciones concretas en una Justicia que arrastra décadas de vacantes estratégicas, demoras interminables y tribunales que funcionan con la mitad de sus miembros.

El ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques definió el avance como parte del proceso de «reconstrucción» del Poder Judicial. Y tiene razón: durante años, la casta política convirtió la Justicia en botín, en herramienta de presión y en refugio de impunidad. Milei, con minoría en el Congreso, demostró que se puede avanzar sin mayoría propia cuando el objetivo es institucional y no clientelar.

La Justicia que viene

El desafío ahora es que esas designaciones se traduzcan en causas que avancen, en tribunales que funcionen y en una Justicia que deje de ser el patio de juegos de los políticos corruptos. Pero el mensaje ya está dado: el Gobierno no viene a negociar impunidades, viene a reconstruir un Poder Judicial que durante demasiado tiempo operó como una extensión de la rosca política.

Milei lo dijo en sus redes: es un «verdadero hito». Y lo es. Porque por primera vez en años, un Presidente no usa la Justicia para proteger amigos ni perseguir enemigos. La usa para lo que corresponde: cubrir vacantes, ordenar estructuras y garantizar que la ley se aplique sin importar el apellido del acusado. Eso, en la Argentina de los últimos 20 años, es una revolución.

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