Corrupción kirchnerista: una fórmula para entender la magnitud del saqueo

A veces, para dimensionar lo inmenso, hacen falta ejemplos concretos. La corrupción kirchnerista puede medirse frente a símbolos históricos y catástrofes recientes: Malvinas, Venezuela y el costo real de un Estado tomado por la impunidad.

Venezuela Gran Bretaña Argentina

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que los devastadores terremotos recientes en Venezuela causaron daños materiales directos por 6.700 millones de dólares.

Esta cifra equivale aproximadamente al 6% del Producto Interno Bruto (PIB) combinado de los cinco estados más golpeados, siendo un cálculo inicial que podría triplicarse al sumar la reconstrucción.

Desglose de la estimación de la ONU. Costo estimado inicial: 6.700 millones de dólares, con un rango preliminar de entre 4.700 y 8.700 millones.

¿Qué no incluye esta cifra?

El PNUD advierte que este monto representa únicamente un piso financiero preliminar basado en la evaluación de viviendas y bienes económicos.

El costo total de la catástrofe podría ser hasta tres veces mayor, ya que no incluye: destrucción de infraestructura pública pesada —puentes, carreteras, redes de energía—; impacto económico indirecto —parálisis comercial e industrial—; y el costo global y logístico de la reconstrucción a largo plazo.

Las proyecciones iniciales sitúan el costo necesario para levantar la infraestructura destruida entre 10.000 y 20.000 millones de dólares, agravando el difícil panorama macroeconómico que ya enfrentaba ese país.

Gran Bretaña

Las Islas Malvinas están bajo administración británica desde el 3 de enero de 1833, fecha en la que fuerzas militares del Reino Unido expulsaron a las autoridades argentinas del archipiélago y tomaron el control de las islas.

A partir de esa usurpación, el Reino Unido estableció un control ininterrumpido del territorio —con la única excepción de los meses que duró el conflicto bélico de 1982—, administrándolas actualmente como un territorio británico de ultramar.

Por su parte, la República Argentina sostiene un reclamo histórico y diplomático ininterrumpido sobre las islas, fundamentando sus derechos soberanos en la herencia colonial española y su posterior administración efectiva.

Las Islas Malvinas tienen una superficie total de 11.410 km², según el Instituto Geográfico Nacional, o 12.173 km² de acuerdo con estimaciones internacionales y de la ONU.

El archipiélago está compuesto por más de 200 islas menores, destacando dos principales:

Isla Soledad: 6.350 km², ubicada al este.

Gran Malvina: 4.500 km², ubicada al oeste.

Argentina

La corrupción de los gobiernos kirchneristas fue tan obscena en su formato de mafia que los totales difieren de acuerdo a cómo se hagan los diferentes cálculos: entre un PBI completo, que puede ser el cálculo más acertado, y un mínimo de cien mil millones de dólares.

Lázaro Báez llegó a acumular aproximadamente 415.000 hectáreas de territorio argentino, principalmente en la provincia de Santa Cruz.

Las investigaciones judiciales y peritajes han contabilizado extensiones territoriales que superan las 400.000 hectáreas —algunas estimaciones elevan la cifra hasta las 470.000—, lo que representa 4.700 kilómetros cuadrados de superficie de campos, además de 1.400 inmuebles en distintos puntos del país, incluyendo CABA, Chubut, Río Negro, Tierra del Fuego y Santiago del Estero.

Si calculamos el valor de la hectárea en Santa Cruz en un promedio de 100 dólares, y un promedio de 50.000 dólares por inmueble, tendríamos un equivalente de 7.000 kilómetros cuadrados más de campo.

Solo Lázaro Báez, un cajero de banco, se apropió del equivalente a la superficie de las Islas Malvinas. Y el resto podría significar unas cuatro veces la reconstrucción de lo destruido por los terremotos en Venezuela.

En síntesis:

CK —Corrupción Kirchnerista— = RIM —Robo de las Islas Malvinas por Gran Bretaña— + 4 catástrofes como la venezolana

CK = RIM + 4xCV

Siempre resulta más fácil ver la inmensidad con ciertos ejemplos para tener una idea clara.

Y los responsables de este absoluto absurdo fueron votados en varias oportunidades. Por ello es muy importante la batalla cultural permanente y la participación de personas con conceptos liberales en los esquemas políticos de todos los niveles.

Un Estado pequeño y eficiente, con mínimos impuestos y regulaciones, asegura el desarrollo del país y hace muy difícil la corrupción.

Miguel A. Morra
Miguel A. Morra
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