Déficit récord en Villa Constitución: el municipio gastó 45,5% más de lo que recaudó a pesar del asfixio fiscal
El Municipio cerró junio con un déficit operativo de $1.283 millones. Mientras destinó más de $4.100 millones al funcionamiento corriente, invirtió apenas $101 millones en bienes de capital y obra pública. La respuesta del intendente Jorge Berti fue aplicar otra suba del 17,1% sobre las tasas municipales.
Las cuentas de Villa Constitución volvieron a encender todas las alarmas. El informe económico correspondiente a junio de 2026 muestra que el Municipio gastó mucho más dinero del que logró recaudar y cerró el mes con un déficit operativo de $1.283 millones.
De acuerdo con el Cuadro de Resultados remitido por el Departamento Ejecutivo al Concejo Municipal, los recursos corrientes alcanzaron aproximadamente los $2.820 millones, mientras que las erogaciones corrientes treparon hasta los $4.103 millones.
En otras palabras, la administración del intendente Jorge Berti gastó durante junio un 45,5% más de lo que ingresó. Si se incorporan también los gastos de capital, el resultado negativo total asciende a $1.384 millones, cerca del 49% de todos los recursos obtenidos durante el mes.
El aguinaldo, la explicación oficial
El propio informe municipal atribuye parte del fuerte incremento del gasto al impacto del Sueldo Anual Complementario, es decir, al pago del medio aguinaldo correspondiente a junio.
Sin embargo, el aguinaldo no constituye un gasto inesperado ni una emergencia extraordinaria. Es una obligación conocida, previsible y presupuestable que se abona todos los años.
Por eso, utilizarlo como principal explicación del rojo vuelve a poner en discusión la capacidad del Ejecutivo para organizar sus cuentas, prever sus obligaciones y mantener un nivel de gastos compatible con los recursos aportados por los contribuyentes.
Una administración responsable debería reservar con anticipación los fondos necesarios para afrontar ese compromiso, en lugar de presentar el aguinaldo como un acontecimiento excepcional que desestabilizó las finanzas municipales.
Más de $4.100 millones para funcionar y sólo $101 millones para invertir
La composición del gasto expone con mayor claridad el problema.
Durante junio, el Municipio realizó erogaciones totales por aproximadamente $4.205 millones. De ese monto, más de $4.103 millones fueron destinados a gastos corrientes: salarios, contrataciones, servicios, insumos y funcionamiento de la estructura municipal.
En cambio, sólo $101 millones se destinaron a gastos de capital, maquinaria, infraestructura y obra pública. Es decir, apenas cerca del 2,4% del gasto total estuvo relacionado con inversiones capaces de dejarle un activo concreto a la ciudad.
El contraste resulta contundente: prácticamente todo el dinero municipal se consume en mantener la estructura funcionando, mientras la inversión que debería mejorar las calles, los servicios, los espacios públicos y la infraestructura queda reducida a una porción mínima.
Incluso dentro de esos $101 millones, las inversiones en construcciones sobre bienes públicos y privados apenas superaron los $58 millones.
Villa Constitución no sólo gasta más de lo que recauda. También destina casi todos sus recursos a sostener el presente, sin generar obras suficientes para el futuro.
El área de Obras Públicas, con una baja ejecución
La situación de junio no aparece aislada del comportamiento presupuestario del primer semestre.
Entre enero y junio, el área de Obras y Servicios Públicos ejecutó aproximadamente el 34% de los más de $20.993 millones previstos para todo el año. Ordenamiento Territorial mostró una ejecución todavía menor, cercana al 31,8%.
En contraste, las áreas vinculadas con Finanzas y Administración y Salud y Desarrollo Humano presentaron niveles superiores de utilización de sus partidas.
Los números muestran una estructura municipal que consume recursos crecientes, pero que no logra trasladarlos con la misma intensidad a inversiones visibles y duraderas.
La respuesta: otro aumento sobre los vecinos
Frente al déficit, el Gobierno municipal volvió a recurrir a la herramienta habitual: aumentar las tasas.
El 16 de julio, Berti firmó el Decreto N.º 3259, mediante el cual dispuso una nueva suba del 17,1% en la Tasa General de Inmuebles, la Tasa Sanitaria, el mantenimiento de la red cloacal y los valores mínimos municipales.
El incremento comenzó a regir retroactivamente desde el 1.º de julio y constituye el segundo ajuste del año, después del aumento promedio del 25% aplicado en marzo.
De esta manera, mientras el Municipio muestra dificultades para controlar sus erogaciones, son nuevamente las familias, los comerciantes y las empresas de Villa Constitución quienes deben aportar más dinero para cubrir el desequilibrio.
La fórmula elegida parece repetirse: más gasto corriente, menos inversión y más presión tributaria.
Un aumento superior al índice de precios
La suba fue aplicada mediante la fórmula polinómica establecida en la Ordenanza Impositiva N.º 5365/25, que continuó vigente después de que el Concejo no lograra aprobar una nueva normativa tributaria para 2026.
El propio decreto municipal reconoce que el porcentaje resultante de esa fórmula superó el Índice de Precios al Consumidor difundido por el IPEC para el mismo período.
Esto significa que los vecinos no sólo deben soportar un nuevo ajuste, sino que la actualización de las tasas avanza por encima de la evolución de los precios tomada como referencia provincial.
Mientras muchas familias intentan ordenar sus gastos, reducir consumos y cumplir con sus obligaciones, el Estado municipal parece seguir un camino contrario: mantiene una estructura costosa y compensa sus desequilibrios incrementando la carga sobre quienes producen y trabajan.
Un Concejo sin capacidad para frenar la suba
El Cuadro de Resultados fue remitido al Concejo Municipal para su análisis. Sin embargo, los ediles tienen un margen limitado para actuar sobre el incremento ya dispuesto.
La ordenanza tributaria anterior le permite al Ejecutivo aplicar la fórmula de actualización sin requerir una nueva aprobación del cuerpo legislativo. El fracaso del tratamiento del régimen tributario de 2026 terminó dejando vigente ese mecanismo y otorgándole al intendente la facultad de aumentar las tasas por decreto.
El resultado es un esquema en el que los contribuyentes reciben aumentos automáticos, mientras el debate político sobre la calidad y la eficiencia del gasto queda postergado.
El problema no es cuánto recauda, sino cómo gasta
La discusión de fondo no debería reducirse a determinar cuánto más pueden pagar los vecinos.
El interrogante principal es si el Municipio administra correctamente los recursos que ya recibe.
Cerrar un solo mes con un déficit operativo equivalente al 45,5% de los ingresos representa una señal grave. Mucho más cuando casi la totalidad del gasto se destina a erogaciones corrientes y apenas una fracción mínima se convierte en bienes, maquinaria u obras.
El Ejecutivo puede argumentar que junio fue un mes extraordinario por el pago del aguinaldo. Pero precisamente la función de un presupuesto es prever los gastos ordinarios, incluso aquellos que se concentran en determinados momentos del año.
La responsabilidad fiscal no consiste en aumentar impuestos cada vez que los números dejan de cerrar. Consiste en establecer prioridades, reducir erogaciones innecesarias, revisar la estructura política, mejorar la eficiencia y gastar únicamente aquello que puede financiarse.
Villa Constitución necesita obras, servicios y una administración moderna. No una estructura municipal que absorba cada vez más recursos y luego envíe la cuenta a los contribuyentes.
Los números son oficiales. El debate que queda abierto es político: ¿más gasto y más tasas o una administración eficiente, austera y responsable?
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