Milei dio una lección magistral en la Bolsa de Comercio de Rosario y El Liberador estuvo presente: la cobertura completa

En la Bolsa de Comercio, el Presidente dio una clase de economía, defendió la solidez de su programa y desmontó las críticas por la morosidad. “Anuncié la política y la cumplí”, sentenció.

Milei Bolsa de Comercio

El presidente Javier Milei volvió a la Bolsa de Comercio de Rosario y convirtió el 142° aniversario de la institución en una extensa lección de economía liberal. Frente a empresarios y referentes del sector productivo, desarrolló conceptos sobre mercados, tasas de interés, riesgo país y crédito para defender los resultados de su programa económico y rechazar lo que considera un nuevo intento de instalar una crisis artificial alrededor del aumento de la morosidad. Como no podía ser de otro modo, El Liberador se hizo presente y realizó la completa íntegra del evento.

Fue la tercera participación consecutiva del mandatario en el aniversario de una de las instituciones económicas más importantes del interior productivo. Esta vez, lejos de limitarse a un discurso protocolar, Milei organizó su exposición prácticamente como una clase universitaria: dividió el análisis en tres bloques y recurrió a teoría económica, evidencia empírica y comparaciones internacionales.

El punto de partida fue una reivindicación de la previsibilidad de su gestión. Milei recordó que un año atrás, en ese mismo escenario, había explicado la relación entre la tasa de interés y el tipo de cambio y anticipado la política que seguiría su administración.

Yo anuncié la política y no solo la anuncié: además la cumplí”, remarcó. Para el Presidente, ese elemento resulta central porque impide atribuir a un giro discrecional del Gobierno los actuales problemas de morosidad.

La exposición también estuvo atravesada por la batalla política. Milei sostuvo que la Argentina está ingresando anticipadamente en el clima electoral de 2027 y acusó a sectores opositores de intentar generar incertidumbre para elevar el riesgo país y frenar la recuperación económica.

En ese contexto destacó el último dato de actividad: el EMAE avanzó 0,8% mensual desestacionalizado en junio, mientras 13 de 15 sectores mostraron crecimiento. El mandatario también resaltó que la tendencia-ciclo lleva 27 meses consecutivos de expansión.

De los “mercados repugnantes” a la campaña contra Milei

Uno de los pasajes más llamativos llegó cuando introdujo el concepto de “mercados repugnantes”, una categoría estudiada en economía y popularizada, entre otros, por el Nobel Alvin Roth. Se refiere a intercambios que, aun pudiendo existir entre partes voluntarias, provocan un rechazo moral o social suficientemente fuerte como para generar demandas de prohibición o regulación.

Milei utilizó ese concepto para recordar algunas de las acusaciones que circularon durante la campaña presidencial de 2023, desde una supuesta habilitación de la compraventa de órganos hasta la venta irrestricta de armas.

“¿Ustedes tienen registro de alguna transacción de mercados de órganos a lo largo de estos más de dos años y medio? Ninguno”, lanzó el Presidente, antes de recordar también las advertencias sobre un supuesto cierre de universidades y hospitales.

Para Milei, la discusión actual sobre la morosidad reproduce esa misma lógica: tomar un asunto particularmente sensible para generar rechazo emocional y, a partir de allí, reclamar una intervención del Estado sin analizar primero los datos.

Su explicación derivó en una defensa frontal del mecanismo de precios. El mandatario utilizó como ejemplo lo ocurrido con los barbijos y el alcohol en gel durante la pandemia: frente a un incremento abrupto de la demanda y una oferta inicialmente limitada, el precio sube y genera incentivos para que nuevos productores ingresen al mercado.

Según explicó, cuando el Estado congela ese precio elimina parte de la señal que incentiva el aumento de la oferta. Como contraste, mencionó el caso estadounidense, donde destilerías pudieron reconvertir parte de su producción para fabricar alcohol cuando la demanda se disparó.

El concepto quedó condensado en una frase típicamente mileísta: “La máquina de vapor no salió por decreto”.

Una defensa de la tasa de interés y el ahorro

El Presidente avanzó después sobre otro concepto que considera habitualmente mal explicado: la tasa de interés.

Para Milei, no debe entenderse simplemente como “el precio del dinero”, sino como un mecanismo de coordinación intertemporal. Quien posterga consumo presente para ahorrar necesita un incentivo, y ese ahorro permite financiar inversión, acumulación de capital, productividad y, finalmente, mejores salarios.

Por eso cuestionó cualquier intento político de manipular artificialmente las tasas.

“Si ustedes se ponen a joder con la tasa de interés, el daño que generan es enorme”, sostuvo.

Milei vinculó ese razonamiento con la política monetaria aplicada durante los últimos meses y aseguró que su administración resistió una corrida equivalente, según sus cálculos, a alrededor de u$s70.000 millones, considerando movimientos monetarios, el desarme de LEFI y el aumento de encajes.

“Quiero saber cuándo en su vida vieron una corrida por más del 10% del PBI y el plan quedó firme. Vaya que es sólido este plan”, desafió ante el auditorio rosarino.

También aprovechó para celebrar la desaceleración de los precios mayoristas. El índice correspondiente a julio registró una variación mensual de 0,8%, un dato que Milei viene señalando como indicador de la continuidad del proceso desinflacionario.

Milei contra el relato de una Argentina “ahogada en deudas”

El núcleo de la exposición estuvo dedicado a la morosidad.

El Presidente rechazó la idea de que las familias argentinas se encuentren atravesando un endeudamiento extraordinario y comparó la situación local con otras economías.

Según los datos expuestos por Milei, el crédito al sector privado no financiero representa alrededor del 12% del PBI argentino, mientras que en otros países de la región alcanza niveles varias veces superiores y en Estados Unidos ronda el 150%.

“¿Cómo me van a venir a decir que la gente está atestada de deuda?”, cuestionó.

También comparó los niveles de mora con Estados Unidos y argumentó que el fenómeno debe analizarse en el contexto de una transformación mucho mayor: durante años, los bancos argentinos tuvieron fuertes incentivos para financiar al Estado y al Banco Central; con el cambio de modelo, comenzaron nuevamente a canalizar recursos hacia familias y empresas.

El regreso del crédito implica inevitablemente asumir riesgo y atravesar un proceso de aprendizaje. Para Milei, los bancos están volviendo a funcionar como bancos.

El mandatario reconoció que existen problemas puntuales en determinados segmentos del financiamiento no bancario. Mencionó especialmente las compras de televisores realizadas alrededor del Mundial y el impacto de las apuestas online sobre ciertos deudores. Pero rechazó extrapolar esos casos al conjunto del sistema.

Ni rescate a los bancos ni socialización de las pérdidas

Allí apareció quizá el argumento más libertario de toda la noche.

Milei sostuvo que los préstamos son contratos voluntarios entre privados: un acreedor acepta prestar determinada cantidad a una tasa y un deudor acepta esas condiciones. Si el Estado interviene posteriormente para absorber las pérdidas, rompe los incentivos y genera riesgo moral.

El Presidente citó evidencia académica sobre condonaciones de deuda para argumentar que rescatar a quienes tomaron malas decisiones puede impedir el aprendizaje y fomentar que el mismo comportamiento vuelva a repetirse.

La pregunta que lanzó fue sencilla: ¿por qué el resto de los ciudadanos debería pagar las consecuencias de una operación privada de la que no participó?

“¿Por qué hay que meterle la mano en el bolsillo a toda la ciudadanía para rescatar a los bancos, para rescatar a las entidades no bancarias?”, planteó.

Su posición marca una diferencia conceptual con la tradición intervencionista argentina. Si una entidad prestó mal, debe asumir las consecuencias. Si un individuo se endeudó, debe renegociar con su acreedor. Lo que el Gobierno rechaza es convertir esas pérdidas privadas en una obligación colectiva financiada mediante impuestos o emisión.

Milei recordó en ese sentido las consecuencias que, a su juicio, tuvieron intervenciones posteriores al colapso de la Convertibilidad: durante años, el crédito hipotecario prácticamente desapareció y la profundidad financiera argentina quedó muy por debajo de la registrada en países vecinos.

“La macro hizo su trabajo”

El Presidente aclaró, sin embargo, que rechazar un salvataje estatal no significa ignorar las dificultades.

Su respuesta pasa por mejorar las condiciones generales de la economía en lugar de decidir burocráticamente quién debe pagar la cuenta.

Milei afirmó que la caída del riesgo país, la reducción de la inflación y la normalización de las tasas ya están permitiendo ampliar los plazos. Según señaló, entidades financieras trabajan en esquemas para refinanciar determinadas deudas a tasas cercanas al 20% y plazos de tres años.

El Gobierno también pretende profundizar herramientas de transparencia sobre el costo financiero de los créditos y avanzar con educación financiera para reducir errores entre nuevos tomadores.

La receta vuelve a ser la misma que Milei defendió desde antes de llegar a la Casa Rosada: reglas claras, responsabilidad individual, contratos entre privados y un Estado que no socialice las pérdidas cuando una decisión económica sale mal.

La escena tuvo además un fuerte componente simbólico. En el corazón productivo de Rosario, frente a empresarios y operadores acostumbrados a convivir durante décadas con controles cambiarios, déficit, emisión, tasas intervenidas y rescates, el Presidente volvió a explicar por qué considera que la Argentina necesita exactamente el camino contrario.

No prometió que cada empresa será rentable ni que cada deudor podrá pagar. Tampoco prometió que el Estado aparecerá para salvarlos cuando una operación fracase. Defendió algo mucho más elemental para una economía capitalista: quien toma una decisión conserva sus beneficios cuando acierta y asume sus pérdidas cuando se equivoca.

Y cerró la clase magistral reafirmando la batalla política que atraviesa su gestión. “No nos comamos otra operación”, pidió Milei antes de reivindicar la baja de la inflación, las tasas, el riesgo país y la recuperación de la actividad.

Nosotros estamos trabajando por hacer Argentina grande nuevamente”, concluyó y los aplausos y el jolgorio retumbaron tanto dentro como fuera del recinto.

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Patricio De Gaetano
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