215 años de la Revolución de Mayo: Un faro de libertad y autodeterminación
El 25 de mayo de 2025, Argentina conmemora el 215° aniversario de la Revolución de Mayo, un acto de coraje que desafió el dominio colonial y sentó las bases para una nación libre, resonando con los ideales libertarios de soberanía individual y resistencia al control estatal.
Hoy, Argentina celebra el 215° aniversario de la Revolución de Mayo de 1810, un hito que marcó el inicio del proceso independentista al derrocar al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros y establecer la Primera Junta, el primer gobierno autónomo del Virreinato del Río de la Plata. Este evento, desencadenado por la crisis política en España tras la invasión napoleónica, simbolizó el rechazo al autoritarismo colonial y la búsqueda de autodeterminación. En 2025, el presidente Javier Milei participó en el tradicional Te Deum en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, reafirmando los valores de libertad que conectan esta fecha con su agenda libertaria. Mientras el país enfrenta reformas económicas audaces, la Revolución de Mayo sigue siendo un faro de inspiración para una sociedad basada en la autonomía y la responsabilidad individual. Este informe detalla el contexto histórico, los eventos del día y la relevancia de esta fecha en el contexto actual.
Contexto histórico: La chispa de la independencia
En 1810, el Virreinato del Río de la Plata, que abarcaba los actuales territorios de Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay y partes de Brasil, estaba bajo el control colonial español. La invasión de Napoleón a España en 1808 y la abdicación del rey Fernando VII en favor de Joseph Bonaparte, hermano de Napoleón, generaron un vacío de poder en las colonias. La Junta Suprema Central de España, que lideraba la resistencia contra los franceses, se disolvió en 1810, dejando al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros sin legitimidad para gobernar.
El 18 de mayo de 1810, la noticia de la disolución de la Junta de Sevilla llegó a Buenos Aires, desencadenando una semana de intensos debates conocida como la Semana de Mayo. Los criollos, liderados por figuras como Cornelio Saavedra, Mariano Moreno y Manuel Belgrano, organizaron un Cabildo Abierto el 22 de mayo para discutir el futuro del virreinato. En esta asamblea, los delegados concluyeron que Cisneros, nombrado por una junta ya inexistente, no tenía derecho a gobernar. La presión popular, encabezada por revolucionarios como Domingo French y Antonio Luis Beruti, agrupados bajo el nombre de la «Legión Infernal», fue clave para exigir cambios.
Inicialmente, se propuso una junta presidida por Cisneros, pero la resistencia de las multitudes en la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo) obligó a su renuncia. El 25 de mayo de 1810, se formó la Primera Junta, compuesta por Cornelio Saavedra como presidente, Mariano Moreno y Juan José Paso como secretarios, y Manuel Alberti, Miguel de Azcuénaga, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Juan Larrea y Domingo Matheu como vocales (Casa Rosada). Este gobierno, aunque inicialmente juró lealtad a Fernando VII, marcó el primer paso hacia la independencia, declarada formalmente el 9 de julio de 1816 en Tucumán.
La Revolución de Mayo no solo fue un acto político, sino también un movimiento hacia la libertad económica. Los criollos buscaban abrir los puertos al comercio internacional, rompiendo con el monopolio español que restringía el desarrollo económico. Mariano Moreno, en particular, defendió políticas de libre comercio y reducción de la intervención estatal, ideas que resonaron con los principios liberales de la época.
La Revolución de Mayo y el ideal libertario
La Revolución de Mayo de 1810 fue un acto de coraje que desafió el autoritarismo colonial y sentó las bases para una nación libre. Los criollos, al destituir a Cisneros y formar la Primera Junta, rechazaron el control centralizado de España y abogaron por la autodeterminación. Este espíritu de autonomía, que buscaba liberar a los ciudadanos de restricciones económicas y políticas, es un pilar del pensamiento libertario, que valora la libertad individual, la responsabilidad personal y la minimización del poder estatal.
Mariano Moreno, con su defensa del libre comercio y su oposición a las regulaciones coloniales, encarnó estos ideales. Sus escritos, como el Plan de Operaciones, abogaban por un modelo económico que priorizara la iniciativa privada y la apertura al comercio global, rompiendo con el mercantilismo español. Este legado resuena con la agenda de Javier Milei, quien promueve un Estado reducido y una economía de mercado libre, en contraste con el intervencionismo de gestiones anteriores, como la kirchnerista, que priorizaron el control estatal sobre la libertad individual.
Kirchnerismo y estatismo: los enemigos históricos de Mayo
No todos los sectores interpretan la Revolución de Mayo con el mismo espíritu. Mientras que el gobierno actual la reivindica como un acto fundacional de autodeterminación y rechazo al poder arbitrario, el kirchnerismo —y buena parte del viejo orden político— han vaciado la fecha de contenido, usándola como escenografía de actos donde se celebraban subsidios, clientelismo y el control de precios.
El contraste no puede ser más nítido: libertad versus sometimiento, mérito versus dádiva, mercado versus planificación estatal. En ese sentido, la revolución que comenzó en 1810 encuentra continuidad lógica en las reformas actuales: apertura de la economía, reducción del gasto público, equilibrio fiscal y eliminación de trabas para emprender y comerciar.
Reflexión final
El 25 de mayo de 2025 no fue una simple efeméride. Fue una oportunidad para recordar que la libertad no se concede: se conquista. Ayer fue contra un virrey; hoy es contra el Estado omnipresente. Ayer fue con cabildos y proclamas; hoy es con reformas, emprendimientos y voluntad de cambio. La Revolución de Mayo vive en cada argentino que elige salir adelante sin pedir permiso ni depender de ningún extranjero ni de un burócrata nacional.
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