Escándalo en el Servicio Penitenciario: acusan al pastor Sensini de cobrar por “habitaciones VIP” a presos
El dirigente Bulsicco denunció que el pastor David Sensini tiene un negocio montado de cobrar dinero a reclusos a cambio de mejores condiciones carcelarias. La trama expone el acceso político y financiero que ciertos líderes religiosos mantienen sobre el sistema penitenciario y el Gobierno provincial.
El dirigente Bulsico realizó explosivas declaraciones contra el pastor David Sensini, a quien señaló por presuntamente cobrar sumas de dinero a internos de distintas cárceles santafesinas para otorgarles “habitaciones VIP” y beneficios dentro del sistema penitenciario.
La denuncia genera un interrogante clave: ¿cómo un pastor logra semejante acceso al poder político y penitenciario como para manejar espacios, privilegios y hasta fondos públicos dentro de las prisiones?

El vínculo con el poder político
Según Bulsicco, Sensini y su entorno reciben fondos millonarios del Gobierno provincial, canalizados a través de ONGs vinculadas al movimiento evangelista y del APROCOD (Área de Programas de Cooperación para la Comunidad y Desarrollo), estructura que habría sido favorecida por la gestión de Maximiliano Pullaro con paquetes de hasta 4.000 millones de pesos.
Estas transferencias —presentadas oficialmente como programas sociales o de rehabilitación espiritual— habrían servido, según la denuncia, para financiar actividades paralelas dentro de las cárceles, donde Sensini y sus colaboradores gozan de una influencia que supera incluso la de los propios funcionarios penitenciarios.
Habitaciones VIP y favores a medida
Bulsicco detalla que los internos con poder adquisitivo pagan para acceder a celdas acondicionadas, privilegios, visitas extendidas y trato preferencial, todo bajo el paraguas de una supuesta “asistencia espiritual”.
En otras palabras, una estructura pseudo-religiosa que habría convertido la fe en un negocio carcelario.
La acusación expone una red donde confluyen religión, política y dinero público, y donde el pastor Sensini aparece como figura central de un entramado que se ampara en la buena voluntad del Estado para explotar un sistema opaco.

El silencio oficial
Hasta el momento, ni el Ministerio de Seguridad ni el Servicio Penitenciario provincial han dado explicaciones sobre el rol del pastor dentro de las cárceles ni sobre los convenios firmados con las organizaciones que dirige.
La falta de transparencia refuerza las sospechas de que la gestión Pullaro facilitó un circuito discrecional de fondos y poder, hoy bajo la lupa por corrupción, tráfico de influencias y posibles delitos económicos.
Este caso vuelve a mostrar cómo la mezcla entre religión, Estado y poder político genera estructuras de privilegio y corrupción.
Un pastor con acceso a cárceles y millones de pesos públicos encarna la contradicción del sistema santafesino: mientras el Gobierno habla de orden y transparencia, financia redes que reproducen la desigualdad dentro de las propias prisiones.
La pregunta final es inevitable:
👉 ¿cuántos Sensini más hay operando con fondos públicos, mientras el Estado promete moralidad y justicia?
