Estudiantes, bicampeón de campeones: se lo dio vuelta a Platense y levantó el Trofeo de Campeones 2025
Estudiantes le ganó 2-1 a Platense en San Nicolás y se quedó con el Trofeo de Campeones 2025, la final entre el campeón del Apertura y el campeón del Clausura. Con un doblete agónico de Lucas Alario, el Pincha cerró el año con otra vuelta olímpica y volvió a poner su peso en la mesa grande del fútbol argentino ante la ausencia inesperada del Chiqui Tapia
Estudiantes cerró el año con otra vuelta olímpica: en el Estadio Único de San Nicolás, le ganó 2-1 a Platense y se quedó con el Trofeo de Campeones 2025, la final que enfrenta al campeón del Apertura (el Calamar) con el campeón del Clausura (el Pincha).
La historia tuvo de todo y un héroe clarito: Lucas “Pipa” Alario, que entró en el segundo tiempo cuando Estudiantes perdía y terminó firmando un doblete para dar vuelta la final.
Además, Estudiantes se convirtió en bicampeón del Trofeo de Campeones, porque ya había levantado la edición 2024: aquel 21 de diciembre, en el Madre de Ciudades de Santiago del Estero, goleó 3-0 a Vélez y cerró el año con vuelta olímpica. Esa final la jugó por haber sido campeón de la Copa de la Liga 2024, mientras que Vélez llegó como campeón de la Liga Profesional 2024, ya que el Trofeo de Campeones 2024 enfrentó a los ganadores de esos dos torneos.
Cómo fue la final: de “la ley del ex” al doblete del Pipa
Platense salió con decisión en el arranque del complemento y pegó primero: Franco Zapiola, formado en Estudiantes, metió un derechazo rasante y puso el 1-0 para el Calamar (ley del ex, con todas las letras).
Pero el Pincha no se fue del partido. A los 33’ del segundo tiempo, llegó el empate: centro pasado, peinada en el segundo palo y cabezazo de Alario para el 1-1.
Y cuando la final se iba al alargue, apareció el golpe final: en los primeros segundos del tiempo adicionado, otro córner y Alario la agarró de aire por el segundo palo para el 2-1 que desató el delirio pincharrata y abrió paso a la copa.
Por qué juegan esta final
Platense había llegado como campeón del Torneo Betano Apertura, tras vencer a Huracán 1-0 en Santiago del Estero, mientras que Estudiantes venía de consagrarse en el Torneo Betano Clausura, superando a Racing por penales luego de igualar 1-1 en 120 minutos en el Madre de Ciudades.
Para Estudiantes fue un cierre de temporada perfecto: en una semana pasó de levantar el Clausura a quedarse con el “campeón de campeones”, con el Pipa Alario como figura en San Nicolás.

La ausencia de «Chiqui» Tapia, el gran perdedor
La final, además, se jugó con un trasfondo caliente: Estudiantes venía de semanas de tensión institucional con AFA por sanciones y cruces públicos, en una disputa que tuvo a Verón como protagonista y que se trasladó a la tribuna con cánticos contra Tapia y respaldo explícito a “la Bruja”.
Y ahí aparece el dato que encendió el ruido: Tapia no bajó a entregar medallas ni trofeo. En el campo, la ceremonia quedó en manos de Francisco Duarte (CEO de la Liga Profesional), mientras el presidente de AFA quedó afuera de la escena más simbólica del cierre de temporada.
La ausencia no pasó como una simple anécdota. No hubo un anuncio previo y, como suele ocurrir cuando la rosca manda más que el protocolo, la explicación apareció después de que el tema explotara. En medios deportivos se difundió que Tapia estaba en Qatar por compromisos vinculados a FIFA y actividades oficiales, argumento usado para justificar que no llegara a San Nicolás.
El contraste, además, quedó marcado por lo reciente: una semana antes Tapia sí había estado en la premiación del Clausura, donde Estudiantes salió campeón y el propio presidente de AFA participó del acto de entrega.
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