Genocidio en Irán: se estiman 40.000 asesinados en 30 días por protestar en el mayor genocidio del siglo XXI

Más de 40.000 civiles asesinados en menos de 30 días por el régimen de Jamenei. Ejecuciones masivas, mujeres entre las principales víctimas y silencio cómplice del mundo. No es represión: es un genocidio en tiempo real.

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Irán atraviesa hoy la peor matanza de civiles del siglo XXI y, sin embargo, el mundo mira para otro lado. En menos de veinte días de protestas populares, más de 40.000 personas habrían sido asesinadas por el régimen islámico, según informes del Centro Internacional de Derechos Humanos en Irán (ICHR), documentos internos del propio Estado iraní y una investigación de la revista TIME basada en fuentes médicas, hospitalarias y gubernamentales.

Las cifras son propias de un genocidio. No de un exceso represivo. No de un “conflicto interno”. De un exterminio deliberado. Se habla de más de 2.000 personas asesinadas por día, decenas de miles de cuerpos acumulados en morgues, hospitales desbordados y ejecuciones sistemáticas en las calles, en centros de detención e incluso dentro de hospitales.

No hay precedentes en este siglo de una represión tan masiva, tan rápida y tan brutal contra una población desarmada que solo exige libertad.

8 y 9 de enero: dos días que quedarán en la historia del horror

Según una investigación publicada por TIME, solo entre el 8 y el 9 de enero el régimen iraní habría asesinado a más de 30.000 personas. La magnitud del operativo represivo fue tal que superó incluso la capacidad logística del propio Estado para ocultar la matanza.

Funcionarios del Ministerio de Salud iraní admitieron que se agotaron las bolsas mortuorias y que camiones de carga reemplazaron ambulancias para transportar cadáveres. Registros hospitalarios clandestinos, recopilados por médicos y primeros respondedores, indican decenas de miles de muertos en apenas 48 horas.

Testimonios coinciden en que francotiradores disparaban desde azoteas, camiones con ametralladoras pesadas abrían fuego contra multitudes y fuerzas de seguridad ingresaban a hospitales para ejecutar a heridos. Hay imágenes de cuerpos con tubos de respiración aún conectados, con electrodos cardíacos adheridos, con disparos en la cabeza realizados durante la atención médica.

Expertos internacionales en violencia masiva afirmaron que no existe un paralelo moderno, y que el único antecedente comparable por volumen y velocidad es el Holocausto.

Mujeres asesinadas por pedir libertad

Una parte sustancial de las víctimas son mujeres jóvenes, asesinadas por protestar contra un régimen que las oprime, las controla y las castiga por existir fuera de su dogma religioso. Mujeres ejecutadas por quitarse el velo, por marchar, por gritar, por filmar, por estar en la calle.

Mientras miles de mujeres iraníes mueren defendiendo derechos básicos —libertad, dignidad, autonomía—, el feminismo internacional permanece en un silencio ensordecedor. No hay movilizaciones globales. No hay pañuelos. No hay consignas virales. No hay artistas denunciando la masacre.

Desde la comodidad de Occidente, las feministas que se proclaman defensoras de los derechos de la mujer no dicen una palabra mientras otras mujeres mueren a miles por ejercer las libertades que ellas ya tienen garantizadas.

El silencio no es neutral. Es complicidad.

La izquierda internacional y su indignación selectiva

Durante meses, la izquierda global ocupó calles, universidades y redes sociales llorando por Palestina. Hubo marchas, acampes, declaraciones, boicots, banderas y campañas mediáticas constantes. Hoy, frente al mayor genocidio del siglo XXI, esa misma izquierda calla.

¿Por qué?

Porque el régimen iraní es aliado político, ideológico y estratégico de la izquierda radical internacional. Es financiador, proveedor y sostén de organizaciones terroristas, pero también un socio incómodo al que no conviene denunciar.

El mismo régimen que dispara contra mujeres desarmadas, que ejecuta heridos en hospitales, que cobra “balas” a las familias para devolverles los cuerpos y que entierra víctimas en secreto, goza del silencio cómplice de quienes dicen defender los derechos humanos.

No hay flotillas humanitarias rumbo a Teherán.
No hay universidades tomadas.
No hay artistas cancelando conciertos.

La indignación, una vez más, es selectiva.

EEUU e Israel en alerta máxima

Mientras el régimen asesina a su propio pueblo, la situación amenaza con escalar a nivel regional. El jefe del Comando Norte de las Fuerzas de Defensa de Israel confirmó que Israel se prepara para todos los escenarios ante una posible represalia iraní si Estados Unidos decide intervenir.

Washington ya desplegó portaaviones y buques de guerra en la región. Donald Trump advirtió públicamente que el asesinato de manifestantes pacíficos y la ejecución masiva de detenidos constituían líneas rojas que justificarían una acción militar.

Ambas líneas fueron cruzadas hace días.

El propio régimen iraní advirtió que cualquier ataque será respondido como una “guerra total”, mientras aerolíneas internacionales cancelan vuelos y varios países elevan sus niveles de alerta.

Un genocidio que el mundo se niega a nombrar

Las protestas se extendieron a más de 400 ciudades. Decenas de miles de personas fueron detenidas. Miles siguen desaparecidas. Las cifras oficiales del régimen son deliberadamente falsas y minimizadas, mientras documentos internos revelan números muy superiores.

Lo que ocurre en Irán no es una represión, no es un exceso policial, no es un conflicto interno. Es un genocidio en tiempo real.

Y como siempre, la historia no solo juzgará a los verdugos.
También juzgará a quienes miraron para otro lado.

Sayago
Julián Sayago
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