Charlas de café: cuando la batalla cultural también se libra alrededor de una mesa
Una reunión de amigos que lleva más de tres décadas demuestra que es posible debatir con respeto, incluso entre personas de ideas opuestas. Fútbol, política y datos sobre la gestión de Javier Milei se mezclan en una historia cotidiana que refleja el clima de época.
Jueves, 7 de la mañana, mismo grupo de once amigos de mesa de café, que hace más de treinta años, tres veces a la semana, nos juntamos en el mismo bar a tomar un desayuno antes de ir a trabajar. Salvo muy raras excepciones, siempre hay asistencia perfecta, como en la inmensa mayoría de estas mesas.
Grupo muy heterogéneo, que lo único en común que tenemos es esta mesa, ya que no son lo mismo que los grupos de amigos normales. Es, simplemente y nada menos, que la mesa del café.
Hay de todo: empleados públicos, empleados de comercio, ingenieros, contadores, un médico y un abogado; hinchas de distintos clubes de fútbol; socialistas, peronistas, kirchneristas, radicales, del PRO y dos liberales desde siempre; algunos con pelo, otros sin pelo e incluso uno con rastas, que, como soy pelado, le tengo una sana envidia.
No tenemos inconvenientes con ningún debate, ya que la educación y la amistad están por encima de todo, y eso reconforta. Aunque a veces alguno se pone un poco nervioso, el que se enoja tiene doble trabajo y la risa del resto hace que se le pase rápido.
La “filosofía” de las mesas de café, con sus risas, chanzas, chismes y cargadas, a veces tiene mejores efectos en la mente de las personas que un profesional de la cabeza.
Por supuesto, en las últimas reuniones el Mundial de fútbol ocupaba más del noventa por ciento de la charla de esa hora compartida.
Aunque aquel fue un día muy particular.
Tres partidos de la Selección sufriendo, empezando abajo en el marcador y terminando ganando. El último, nada menos que contra los ingleses, para meternos en la final de la Copa, con Messi a la cabeza de un gran grupo de futbolistas y un cuerpo técnico realmente excelente.
Fue la primera vez que vi que algunos tenían ganas de decir algo relacionado con que los kirchneristas veían con buenos ojos que perdiéramos, porque ellos aman a Maradona, que es parte de su folclore, pero Messi los está dejando sin su principal ídolo. Sin embargo, se estaban conteniendo de comentarlo.
Previendo, tal vez, que se venía un momento delicado, el otro liberal cambió la conversación hacia la política, poniendo sobre la mesa el concepto de algunas leyes que se iban a discutir en el Congreso.
Uno de los radicales opinó que la Ley de Tierras era una entrega de la patria. Enseguida se sumaron los dos kirchneristas y uno de los socialistas, apoyando esa postura y fundamentando la locura del Presidente, diciendo que habla mucho y hace poco.
A lo que comenté:
—No es cierto. Hizo más en dos años y medio que todos los demás políticos en el último siglo.
Y uno de los kirchneristas me dijo:
—A ver, decime cinco cosas que haya hecho este loco.
Justo habíamos terminado de pagar porque ya era hora de irnos. Entonces le respondí:
—Te digo diez, porque no hay más tiempo. Todas las restantes las mando al grupo de WhatsApp de la mesa.
Ya parado le enumeré:
- Eliminó el Impuesto PAÍS.
- Redujo retenciones a la soja, trigo y maíz.
- Eliminó retenciones al petróleo convencional.
- Eliminó retenciones a la cadena porcina y láctea.
- Eliminó retenciones al 88% de los productos industriales.
- Bajó las retenciones del acero y el aluminio al 0%.
- Eliminó retenciones a 231 productos mineros.
- Bajó los aranceles de importación de juguetes al 20%.
- Bajó aranceles a 29 bienes de capital industriales.
- Eliminó aranceles a la urea y otros fertilizantes.
—¡Un abrazo!
Ya saliendo, envié al grupo esos mismos diez puntos y agregué:
“Y si quieren ver 260 ítems más de lo que hizo, en el siguiente enlace los van a encontrar.”
Mientras caminábamos hacia el auto del otro liberal, riéndose a carcajadas me dijo:
—Excelente mensaje para todos. Y menos mal que recién la otra semana, el martes, volvemos a la mesa. Tienen varios días para digerirlo.
Y continuó:
—Batalla cultural a un interesante nivel. Los archivos disponibles siempre sirven.
Me reí también y le pregunté:
—¿Te parece que le agregue también algo del Mundial? La próxima mesa de café es después de la final.
—¡Dale nomás! Si es para divertirse, hagámoslo completo —me respondió.
Entonces envié lo siguiente:
“Solo falta un partido y, salga como salga, los números ya dicen su verdad.”
Antes del 2020, Argentina convirtió 37 goles en cuatro mundiales, de los cuales Messi hizo 6, es decir, un 16%, sin ganar ninguno de esos cuatro torneos.
Luego del 2020, Argentina convirtió 32 goles en dos mundiales, de los cuales Messi hizo 15, es decir, un 47%. Ganó uno y está en la final del otro.

Dato mata relato y, según Maradona, Scaloni solo podía dirigir el tráfico.
Compartí esta noticia