Cuentas propalestina encabezaron una campaña digital sistemática contra la Argentina durante el Mundial

Un relevamiento difundido tras el torneo identificó millones de publicaciones críticas contra el país y la Selección. Personalidades internacionales amplificaron acusaciones de racismo y supuesto favoritismo arbitral, aunque no existen pruebas públicas concluyentes de una coordinación centralizada.

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Cientos de cuentas vinculadas con el activismo propalestino tuvieron una participación destacada en la ola de mensajes contra la Argentina que circuló durante el Mundial 2026. A ellas se sumaron perfiles identificados con Inglaterra, celebridades e influencers internacionales que difundieron críticas contra la Selección y sus hinchas.

Según un relevamiento publicado después de la competencia, entre el 11 de junio y el 20 de julio se registraron aproximadamente 2,7 millones de menciones relacionadas con cuatro grandes ejes: acusaciones de racismo, cuestionamientos por la relación del Gobierno argentino con Israel, denuncias sobre un presunto favoritismo arbitral y publicaciones dirigidas específicamente contra el seleccionado nacional.

El estudio citado por el medio que dio a conocer los datos sostuvo que algunas de esas categorías se superpusieron. La narrativa que calificaba a la Argentina como un país racista habría reunido unas 826.000 publicaciones, mientras que alrededor de 764.000 relacionaron al país con Israel y la guerra en Gaza.

Otras 688.000 menciones utilizaron expresiones como “ArgenFIFA” o “VARgentina” para insinuar que el equipo nacional era beneficiado por los árbitros. Cerca de 379.000 mensajes habrían formado parte de publicaciones orientadas directamente contra la Selección.

El mayor volumen de comentarios se produjo durante la semifinal frente a Inglaterra. En esa jornada, las menciones relacionadas con acusaciones de racismo se acercaron a las 80.000, siempre de acuerdo con el relevamiento difundido.

Figuras internacionales amplificaron las críticas

Entre las personalidades con mayor repercusión apareció Mia Khalifa, activista propalestina y exintérprete de cine para adultos, quien publicó reiterados mensajes contra el conjunto argentino. En sus intervenciones cuestionó los arbitrajes, utilizó expresiones despectivas vinculadas con el VAR y manifestó su preferencia por una victoria inglesa.

El actor Samuel L. Jackson también compartió una publicación que presentaba a la Argentina como uno de los países más racistas del mundo. El mensaje estuvo acompañado por una imagen generada o modificada mediante inteligencia artificial para ridiculizar a los simpatizantes argentinos.

Por su parte, el comediante Eric André difundió insultos y vinculó a los argentinos con el nazismo. También replicó versiones sin evidencia comprobada sobre supuestos sobornos destinados a favorecer deportivamente a la Selección.

El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, intervino en la polémica durante una actividad pública al afirmar que Egipto había sido perjudicado en su encuentro contra la Argentina. Sus declaraciones contribuyeron a trasladar al terreno institucional una discusión que hasta entonces se concentraba principalmente en las redes sociales.

Otros artistas participaron con publicaciones, reacciones o contenidos compartidos. Pedro Pascal marcó como favorito un video que celebraba una derrota argentina mediante una consigna racial, mientras que Rosalía replicó una publicación de Mia Khalifa. La cantante española eliminó posteriormente el contenido y aseguró que no había leído por completo el mensaje.

El músico británico Niall Horan también reaccionó favorablemente a una publicación que contenía una referencia provocadora sobre las Islas Malvinas. Más tarde explicó que se había tratado de un error y expresó públicamente su afecto por la Argentina.

Del enfrentamiento deportivo a la disputa política

La conversación digital excedió rápidamente la rivalidad futbolística. Parte de las críticas contra la Selección se mezcló con cuestionamientos al respaldo del presidente Javier Milei a Israel y con el rechazo de sectores propalestinos a la política exterior argentina.

La coincidencia entre determinados perfiles militantes, simpatizantes ingleses y figuras públicas permitió que los mensajes alcanzaran una audiencia global. Sin embargo, hasta el momento no se difundieron pruebas concluyentes que permitan afirmar que todas las publicaciones respondieron a una única organización o a una conducción centralizada.

Análisis posteriores reconocieron la existencia de patrones de hostilidad y comportamientos coordinados en algunos grupos de cuentas, aunque especialistas advirtieron que resulta difícil definir la totalidad del fenómeno como una campaña organizada.

Las acusaciones contra la Argentina tampoco surgieron exclusivamente de operaciones digitales. Durante el torneo, medios internacionales recogieron testimonios de simpatizantes de Egipto y Cabo Verde que denunciaron agresiones, insultos racistas y lanzamiento de objetos por parte de algunos hinchas argentinos. Esos episodios fueron utilizados posteriormente para generalizar las críticas hacia el país y su selección.

Denuncias de argentinos agredidos en el exterior

El clima de enfrentamiento no quedó limitado a las plataformas digitales. Después de la final del Mundial, la Asociación de Migrantes de Argentina Residentes en España informó que recibió entre 24 y 26 denuncias por agresiones físicas, insultos, discriminación y situaciones de hostigamiento contra ciudadanos argentinos.

Los casos se habrían producido en distintas ciudades españolas y estuvieron relacionados, según la entidad, con el clima de animosidad generado alrededor del partido decisivo.

También se registraron incidentes durante reuniones públicas para observar los partidos. En Bilbao, dos personas fueron detenidas por una agresión ocurrida durante la transmisión de la final entre España y la Argentina. Las autoridades investigaron los hechos como posibles delitos de lesiones y odio, aunque el episodio también involucró a grupos radicales que reclamaban la oficialización de la selección vasca.

La sucesión de mensajes, acusaciones y enfrentamientos mostró cómo una controversia nacida alrededor del fútbol terminó entrelazándose con disputas políticas, raciales y geopolíticas. Las cuentas propalestinas tuvieron una presencia visible dentro de esa conversación, pero la diversidad de participantes y motivaciones impide atribuir toda la hostilidad a un único sector.

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