Milei alineó a Argentina con el Consenso de Ginebra en defensa de la vida y la familia
El Gobierno formalizó el ingreso del país a la coalición internacional que reivindica a la familia como núcleo fundamental de la sociedad y sostiene que no existe un derecho internacional al aborto. “La vida, la libertad, la propiedad privada y el imperio de la Ley orientan las decisiones de este Gobierno”, afirmó el canciller Pablo Quirno.
El Gobierno de Javier Milei dio un nuevo giro en la política exterior argentina al formalizar la adhesión del país a la Declaración del Consenso de Ginebra sobre la Promoción de la Salud de la Mujer y el Fortalecimiento de la Familia, una coalición internacional que reivindica la protección de la vida, el papel de la familia y la soberanía de cada Estado para definir sus políticas sobre el aborto.
La decisión fue comunicada por el canciller Pablo Quirno, quien sostuvo que la incorporación representa una reafirmación de los principios que la administración libertaria busca proyectar también en el escenario internacional.
“La Declaración reafirma la protección de la vida humana y a la familia como elemento natural y fundamental de la sociedad”, expresó el ministro.
Quirno aseguró que Argentina se incorpora para aportar “liderazgo, capacidad diplomática y proyección regional” a una agenda asentada en la dignidad humana y la soberanía de las naciones.
Y vinculó directamente la decisión con el ideario de Milei: “La vida, la libertad, la propiedad privada y el imperio de la Ley orientan las decisiones de este Gobierno”.
Qué establece el Consenso de Ginebra
La declaración surgió en 2020 y fue inicialmente impulsada por Estados Unidos, Brasil, Egipto, Hungría, Indonesia y Uganda, entre otros países. Su eje está puesto en cuatro objetivos: mejorar la salud de las mujeres, proteger la vida humana, fortalecer a la familia como unidad fundamental de la sociedad y defender la soberanía de los Estados en estas materias.
Uno de sus puntos más relevantes sostiene que no existe un derecho internacional al aborto ni una obligación internacional para que los Estados lo financien o faciliten. También establece que el aborto no debe ser promovido como mecanismo de planificación familiar.
La declaración reivindica, al mismo tiempo, el derecho soberano de cada país a definir sus propias leyes y políticas sanitarias sin que organismos internacionales impongan criterios que excedan los tratados y acuerdos efectivamente suscriptos.
Con el ingreso argentino, la coalición alcanza actualmente a 43 países, según los datos difundidos tras la incorporación.
Otro cambio respecto de la política exterior kirchnerista
La adhesión profundiza el reposicionamiento internacional que Milei comenzó desde su llegada a la Presidencia.
La Casa Rosada busca diferenciarse de la política exterior desarrollada durante los gobiernos kirchneristas y acercar al país a administraciones y coaliciones internacionales con las que comparte principios sobre libertad individual, soberanía nacional, defensa de la vida y familia.
La decisión también refuerza la sintonía con Estados Unidos, uno de los impulsores originales de la declaración y nuevamente comprometido con su promoción internacional.
Argentina no modifica automáticamente su legislación interna por adherir al documento. La incorporación tiene fundamentalmente un alcance político y diplomático: fija la posición que el Gobierno pretende defender en organismos y foros internacionales.
La administración Milei suma así otro elemento a su política exterior: además de sus posicionamientos económicos y geopolíticos, Argentina pasa a integrar formalmente una coalición internacional que reivindica la protección de la vida, la familia y la soberanía de los Estados frente a las presiones externas en materia de aborto.
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