Aurelia aislada: la Ruta 70-S como radiografía de la eterna mala praxis de la obra pública
Licitada en 2022 para pavimentar 16 km entre Bella Italia y Aurelia, la obra pasó de un presupuesto oficial de $3.150 millones a cifras que hoy se estiman en $18.503 millones, con ejecución parcial, frentes paralizados y montos que nadie explica con claridad. Tras años de redeterminaciones y plata pública ya girada, la Provincia intentó que productores y frentistas vuelvan a pagar mediante “Contribución por Mejoras”, como si los impuestos no alcanzaran. Aurelia sigue aislada cuando llueve: el síntoma perfecto de una obra pública donde el dinero siempre aparece… pero la ruta no.
Promesas, actos, carteles y “actualizaciones” millonarias. Lo único constante en esta historia es que los impuestos se cobran siempre, pero la ruta no aparece. La pavimentación del tramo Bella Italia–Aurelia (RP 70-S / 67-S, unos 16 km) fue anunciada, licitada y adjudicada, pero hoy sigue paralizada, con tramos inconclusos y sectores ejecutados que se deterioran. Cambiaron los gobiernos —socialismo, peronismo, radicalismo— y quedó la misma lógica: el Estado administra obra pública, la plata se licua en el camino y la población termina más pobre y aislada.
La obra que arrancó cara… y se hizo eterna
El proyecto se presentó como un acceso estratégico: Aurelia, una localidad que no tiene acceso garantizado en días de lluvia, iba a contar por primera vez con un camino pavimentado. Pero el expediente terminó mostrando la marca registrada de la obra pública provincial: presupuestos que no cierran, redeterminaciones, plazos que se rompen y una trazabilidad difusa del dinero.
Según el material difundido en su momento, la obra fue adjudicada a una UTE integrada por Néstor Julio Guerechet S.A. – Laromet S.A. – Obring S.A., con una oferta de $5.495 millones aproximados, cuando el presupuesto oficial rondaba los $3.500 millones (sin actualizaciones). Y otro dato llamativo: en apenas 45 días la provincia avanzó con la adjudicación, luego de las redeterminaciones de precios y requisitos técnicos/económicos.

Qué se prometió vs. qué quedó en el terreno
Línea de tiempo (con números)
- 2022: licitación para pavimentar 16 km (Bella Italia–Aurelia).
- Presupuesto oficial informado en distintos documentos/notas: ~$3.150–$3.500 millones.
- Ofertas: ~$5.494 a $6.031 millones (rango difundido públicamente en el proceso).
- 2023: la provincia comunicó avances iniciales (se habló de ~15%), pero el monto “actualizado” ya trepaba a $8.244 millones.
- 2025: se reconoce un avance mayor (se mencionó ~40%) pero la obra aparece paralizada, con retiro de obradores y tramos a medio hacer.
El resultado práctico es simple: Aurelia sigue esperando. Y cuando llueve, el acceso vuelve a convertirse en una trampa.

El salto de los costos: la inflación no explica la opacidad
Es cierto: Argentina atravesó una inflación brutal desde 2022. Pero incluso en ese contexto, el problema de fondo no es “que todo aumentó”. El problema es el mecanismo:
- Se anuncia con un presupuesto “de presentación” (bajo, políticamente vendible).
- Se licita con ofertas muy por arriba del presupuesto oficial.
- Se redetermina y se actualiza (a veces más de una vez, con criterios difíciles de auditar para el ciudadano común).
- Se paga por avance (certificados/anticipos), pero el control real del cumplimiento suele ser opaco.
- Se rompe el plazo, se frena, se renegocia y el costo vuelve a escalar.
- La población queda con lo peor: impuestos altos + obra inconclusa.
En otras palabras: la inflación es el combustible, pero la obra pública deficitaria es el motor.
El “plan B” de 2025: cobrarle a la gente por lo que ya pagó con impuestos
Con la obra trabada, la gestión de Pullaro intentó un esquema de Contribución por Mejoras, llevando parte del costo a productores y frentistas.
En el Boletín Oficial aparece el Expediente N.° 16101-0185143-1 (Registro de Oposición) para RP 70-S y 67-S – Tramo II, con estos datos:
- Valor total estimado de los trabajos: $18.503.066.021,68
- Monto total estimado de la contribución: $925.153.301,08
- Pago: anticipo o hasta 60 cuotas
- Apertura del registro: 29/09/2025 – Cierre: 10/11/2025
- Lugar: DPV – Jefatura Zona III Rafaela (Av. Aristóbulo del Valle 1450)
Pero acá aparece otra señal típica del desorden: en la discusión pública y documentación adjunta se mencionó también una contribución muy superior ($3.843 millones). Dos cifras distintas para el mismo esquema: en cualquier administración seria, eso sería un escándalo administrativo por sí solo.
¿El final? Rechazo mayoritario (se habló de 55% de oposición) y el plan se cayó. Y con el plan caído, volvió lo de siempre: obra frenada y comunidad aislada.

El patrón: gobiernos que pasan, la caja queda
A esta altura, el caso de la Ruta 70-S ya no es solo un problema vial. Es un símbolo:
- El Estado promete y cobra.
- Las constructoras facturan.
- La política corta cintas (cuando puede) y se saca la foto.
- Pero en el resultado, el vecino queda con barro, aislamiento y costos indirectos: combustible, tiempo, roturas, logística, salud, educación.
La obra pública “administrada por políticos” suele tener una defensa automática: “si no lo hace el Estado, no lo hace nadie”. Sin embargo, el caso Aurelia muestra lo contrario: lo hizo el Estado… y tampoco lo hizo.
Preguntas que hoy deberían tener respuesta (y con papeles)
Si la provincia quiere recuperar credibilidad, hay un piso mínimo:
- ¿Cuánto se pagó efectivamente desde 2022 (certificados, anticipos, redeterminaciones) y en qué fechas?
- ¿Qué avance físico real se certificó y quién lo aprobó (inspección/DPV)?
- ¿Por qué hay cifras distintas sobre la contribución por mejoras? ¿Cuál es la válida y dónde está el detalle por partida?
- ¿Qué responsabilidades contractuales se ejecutaron por demoras? ¿Hubo multas? ¿Rescisión? ¿Renegociación?
- ¿Cuál es el plan técnico y financiero realista para terminar el tramo, con cronograma público?
El costo social del barril sin fondo
Aurelia no pide un relato. Pide una ruta. Y el caso Bella Italia–Aurelia expone la enfermedad crónica: obra pública deficitaria, sin control social efectivo, con cuentas que cambian y resultados que no aparecen.
Lo más grave no es que “salió caro”. Lo más grave es que salió caro y no está.
