Reforma electoral en Santa Fe: Unidos busca la media sanción y avanzar sobre un acuerdo que puede poner en peligro la democracia 2027

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La Cámara de Diputados de Santa Fe se prepara para una sesión clave este jueves 20 de agosto: el oficialismo de Unidos para Cambiar Santa Fe buscará darle media sanción al nuevo régimen electoral que regirá las elecciones provinciales de 2027.

El proyecto llega al recinto después de semanas de negociaciones dentro de Unidos y de conversaciones con distintos sectores de la oposición, particularmente con el peronismo. Según fuentes legislativas y periodísticas, el oficialismo ya tendría prácticamente cerrado el texto y pretende que el Senado lo convierta en ley el próximo 27 de agosto.

La polémica: un piso del 4% que pone el foco sobre los partidos chicos

El acuerdo que estaría tomando forma entre el radicalismo y sectores del peronismo establece un piso del 4% del padrón electoral para que una fuerza pueda ingresar al sistema de distribución proporcional de las bancas de Diputados.

La cifra representa una modificación importante respecto del esquema vigente y, sobre todo, porque el porcentaje se calcularía sobre el padrón electoral completo y no sobre los votos válidos efectivamente emitidos.

En un escenario de baja participación electoral, una fuerza podría obtener una proporción considerable de los votos emitidos y, aun así, quedar excluida del reparto de bancas.

El debate afecta especialmente a los espacios minoritarios, mientras que también podría dificultar el crecimiento de nuevos partidos que no cuentan con la estructura territorial de las principales coaliciones.

El piso había generado diferencias incluso dentro de Unidos. El radicalismo había impulsado inicialmente un 5%, mientras que el socialismo planteaba un 3%. También hubo sectores del peronismo que proponían un porcentaje intermedio. Finalmente, las negociaciones en el Senado acercaron posiciones alrededor del 4%.

Menos boletas y más peso para los candidatos ejecutivos

Otro de los cambios centrales estará en la Boleta Única.

Las PASO conservarían las cinco categorías separadas: gobernador, diputados provinciales, senador departamental, intendente y concejales.

Pero en las elecciones generales el esquema cambiaría: habría tres boletas.

Una reuniría gobernador y diputados provinciales; otra correspondería al senador departamental; y una tercera incluiría intendentes y concejales.

La argumentación dentro de Unidos fue reducir la fragmentación del sistema actual y fortalecer la gobernabilidad después de la eliminación de la mayoría automática en Diputados.

La consecuencia política potencial es evidente: al compartir boleta, el candidato a gobernador puede generar un efecto arrastre sobre la lista de diputados, haciendo que las figuras ejecutivas tengan mayor influencia sobre la composición legislativa.

Además, se analiza incorporar un casillero de “lista completa”, una herramienta que ya existe en otros distritos y que permitiría votar por todo el espacio político de manera conjunta.

¿Unidos abusa de tener los votos para sacar leyes antidemocráticas?

El oficialismo cuenta con los números necesarios para avanzar con la reforma electoral en ambas Cámaras sin depender estrictamente de la oposición. Pero justamente ahí aparece una de las principales discusiones políticas: tener los votos para aprobar una ley no significa que cualquier decisión sea necesariamente saludable para la democracia.

La democracia no se reduce a contar bancas y levantar la mano en el recinto. También implica garantizar el pluralismo político, la libertad de expresión, la representación de las minorías y reglas de juego que no sean utilizadas por una mayoría circunstancial para debilitar a quienes piensan diferente.

Por eso, la discusión sobre la reforma electoral adquiere una dimensión mucho más profunda. El oficialismo busca construir un acuerdo político más amplio debido a la sensibilidad de modificar las reglas que determinarán cómo se elegirá la Legislatura en 2027. Las conversaciones incluyen al peronismo y a otros sectores con representación parlamentaria.

El acuerdo con parte del PJ resulta especialmente relevante porque una reforma de esta magnitud no solamente definirá cómo se votará en 2027, sino también qué fuerzas tendrán posibilidades reales de acceder a la Legislatura, cómo se distribuirá el poder y qué margen tendrá la oposición para controlar al gobierno de turno.

Pero el debate no termina allí.

En paralelo, la Legislatura también discute iniciativas vinculadas con la regulación de los llamados “discursos de odio”, una cuestión particularmente sensible porque entra en tensión con el derecho constitucional a expresarse libremente.https://elliberador.com/index.php/2026/07/23/el-proyecto-del-senador-provincial-michlig-reabre-un-debate-sobre-los-limites-del-estado-una-herramienta-para-limitar-la-libertad-de-expresion/

Por eso, resulta preocupante cuando una mayoría política controla los votos y, al mismo tiempo, hace uso y abuso de eso impulsando cambios fuertes sobre las reglas electorales, sobre el discurso permitido y hasta sobre la corte suprema, el debate deja de ser meramente técnico y pasa a ser un problema institucional.

La pregunta que debería hacerse la sociedad santafesina es sencilla: ¿se está utilizando una mayoría legislativa para fortalecer la democracia o para concentrar mayor capacidad de decisión en manos del oficialismo?

Una reforma que,para bien o para mal, definirá el escenario de 2027

La sesión de este jueves será, por eso, mucho más que una votación legislativa.

Si Diputados aprueba el proyecto, la reforma quedará a un paso de convertirse en el nuevo marco electoral de Santa Fe. El Senado tiene previsto tratarla una semana después, con la expectativa oficial de sancionarla definitivamente el 27 de agosto.

El debate llega, además, en un momento en el que los distintos espacios políticos comienzan a ordenar sus estrategias para 2027.

Con un piso del 4%, un nuevo esquema de boletas, el regreso de las PASO y un sistema proporcional para distribuir las 50 bancas de Diputados, las reglas electorales pueden terminar siendo tan determinantes como los propios candidatos.

Y la pregunta de fondo queda planteada: la reforma busca modernizar y ordenar el sistema electoral santafesino o terminará funcionando como una barrera para las fuerzas que intenten romper el escenario dominado por las grandes estructuras políticas?

Las respuesta estarán, en buena medida, en el texto que llegue al recinto y en cómo los diputados decidan votar una reforma que tendrá consecuencias directas sobre la competencia electoral de 2027.

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Ludmila Radolovich
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