La memoria selectiva de Lula: Brasil critica a la Argentina pero olvida su apoyo al kirchnerismo y al chavismo
El oficialismo brasileño cuestionó el respaldo del presidente argentino a la oposición en San Pablo, aunque durante más de dos décadas Luiz Inácio Lula da Silva apoyó abiertamente a candidatos y gobiernos de izquierda en distintos países de América Latina, incluido el kirchnerismo.
La reciente visita del presidente Javier Milei a Brasil, donde participó del lanzamiento de la candidatura de Flavio Bolsonaro en San Pablo, desató una ola de críticas por parte del oficialismo brasileño. Desde el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva acusaron al mandatario argentino de entrometerse en la política interna del país, aunque omitieron el extenso historial de intervenciones políticas protagonizadas por el propio líder del Partido de los Trabajadores (PT) en distintos procesos electorales de América Latina.
El canciller brasileño, Mauro Vieira, calificó las declaraciones de Milei como «graves e inaceptables» y sostuvo que constituyeron una injerencia en los asuntos internos de Brasil. En la misma línea, el ministro de Hacienda, Darío Durigan, llegó incluso a descalificar al presidente argentino al llamarlo «payaso».
Sin embargo, estas críticas contrastan con los antecedentes del propio Lula da Silva. A lo largo de las últimas dos décadas, el mandatario brasileño no solo expresó públicamente su respaldo a distintos candidatos de izquierda en la región, sino que, en varios casos, ese apoyo estuvo acompañado por estructuras partidarias, asesores de campaña y una intensa participación política.
El respaldo de Lula a candidatos de izquierda
Uno de los casos más recientes ocurrió durante las elecciones presidenciales argentinas de 2023, cuando el Partido de los Trabajadores difundió un comunicado oficial manifestando su apoyo a la candidatura de Sergio Massa.
«Não temos dúvida em apoiar a candidatura de Sergio Massa, da coalizão União pela Pátria, no nosso país irmão.»
(«No tenemos dudas en apoyar la candidatura de Sergio Massa, de la coalición Unión por la Patria, en nuestro país hermano»).
A ese respaldo institucional se sumó el envío de asesores vinculados al PT y declaraciones del propio Lula, quien afirmó:
«O Brasil precisa da Argentina e a Argentina precisa do Brasil… Para isso é preciso ter um presidente que goste de democracia, que respeite as instituições, que goste do Mercosul…»
(«Brasil necesita a la Argentina y la Argentina necesita a Brasil… Para eso es necesario tener un presidente que respete la democracia, las instituciones y el Mercosur»).
El intervencionismo político también se extendió a Venezuela. Durante la campaña presidencial de 2012, Lula grabó un mensaje en respaldo de Hugo Chávez, en el que expresó:
«Chávez, a tua vitória será a nossa vitória.»
Un año más tarde, tras la muerte del líder bolivariano, volvió a involucrarse en la política venezolana apoyando la candidatura de Nicolás Maduro, al afirmar:
«Maduro presidente é a Venezuela que Chávez sonhou.»
(«Maduro presidente es la Venezuela que Chávez soñó»).
En Colombia, durante la campaña presidencial de 2022, Lula pidió públicamente votar por Gustavo Petro mediante un mensaje grabado en Brasil.
Mientras que en Uruguay, antes del balotaje de 2009, envió al exgobernador Olívio Dutra como representante político para respaldar la candidatura de José «Pepe» Mujica, destacando la importancia de mantener gobiernos alineados ideológicamente dentro del Mercosur.
Una polémica atravesada por antecedentes
La controversia generada tras la participación de Javier Milei en Brasil reabrió el debate sobre los límites de las expresiones políticas entre mandatarios de distintos países.
Mientras desde Brasil se cuestionó el respaldo del Presidente argentino a un candidato opositor, los antecedentes muestran que Lula da Silva intervino reiteradamente en campañas electorales de la región mediante declaraciones públicas, apoyos institucionales y participación activa de dirigentes de su espacio político.
En ese contexto, la reacción del gobierno brasileño volvió a poner sobre la mesa el debate sobre la coherencia de los criterios aplicados cuando las manifestaciones políticas provienen de dirigentes con posiciones ideológicas diferentes.
