EEUU golpeó objetivos estratégicos en Irán, que respondió contra bases estadounidenses en Medio Oriente

La escalada más intensa desde julio reactivó la guerra entre Washington y Teherán. Estados Unidos atacó radares, defensas aéreas y capacidades navales de la Guardia Revolucionaria, mientras Irán lanzó misiles y drones contra posiciones estadounidenses y aliados regionales. El estrecho de Ormuz volvió a quedar en el centro de la crisis.

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La guerra entre Estados Unidos e Irán ingresó en una nueva y peligrosa fase durante las últimas 24 horas, luego de que Washington lanzara una nueva oleada de ataques contra infraestructura militar iraní y Teherán respondiera con misiles y drones contra objetivos estadounidenses en distintos puntos de Medio Oriente.

El intercambio representa la mayor escalada militar entre ambos países desde julio y vuelve a colocar al estrecho de Ormuz como uno de los principales escenarios del conflicto.

Estados Unidos lanzó una nueva ofensiva contra Irán

La jornada comenzó con una nueva operación de las Fuerzas Armadas estadounidenses contra instalaciones de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC).

Según el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), los ataques estuvieron dirigidos contra sistemas de defensa aérea, radares, infraestructura de comunicaciones, activos marítimos y capacidades utilizadas para colocar minas en el estrecho de Ormuz.

Washington sostuvo que la operación fue una respuesta a los recientes intentos iraníes de atacar tropas estadounidenses y embarcaciones comerciales en la zona.

El objetivo estadounidense aparece así claramente vinculado con una cuestión estratégica: reducir la capacidad de Irán para amenazar la navegación internacional y mantener abierto uno de los principales corredores energéticos del planeta.

Así lo comunicó el CENTCOM en X:

El 1 de septiembre, las fuerzas del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) llevaron a cabo con éxito una serie de ataques contra objetivos militares iraníes.

Los ataques se realizaron contra objetivos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), incluyendo emplazamientos de defensa aérea, sistemas de radar, activos e instalaciones marítimas, capacidad de colocación de minas y emplazamientos de comunicaciones. Estos ataques se produjeron tras los recientes intentos de atentado del CGRI contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz y contra militares estadounidenses.

Más de 50.000 militares estadounidenses operan actualmente en todo Oriente Medio y permanecen vigilantes, letales y preparados para continuar ejecutando las operaciones dirigidas por el Comandante en Jefe.

Los ataques se concentraron especialmente en el sur iraní

La ofensiva estadounidense alcanzó diferentes puntos de la costa iraní, incluyendo zonas próximas al estrecho de Ormuz.

Entre los lugares afectados fueron mencionados Sirik, Kuhestak, Konarak, Bandar Abbas, Jask, Asaluyeh, Ahvaz y la isla de Qeshm.

La elección de varios de estos objetivos resulta significativa porque se trata de áreas relacionadas con las capacidades militares y marítimas que Teherán utiliza para controlar o amenazar el tránsito por el estrecho.

Un análisis del Institute for the Study of War señaló que la destrucción de radares podría limitar las capacidades iraníes para detectar y atacar buques que atraviesan la zona.

Irán denunció un ataque contra una boda

Uno de los episodios más sensibles ocurrió en Kuhestak, en la provincia de Hormozgán.

Autoridades iraníes denunciaron que un misil estadounidense impactó una vivienda donde se desarrollaba una celebración de boda. La cifra de víctimas fue modificándose durante las horas posteriores.

La Media Luna Roja iraní terminó informando de cuatro muertos, entre ellos un niño, y alrededor de 50 heridos, mientras otros reportes habían mencionado inicialmente cinco fallecidos y hasta 68 heridos.

BBC Verify confirmó mediante imágenes la destrucción de viviendas y de una torre de telecomunicaciones en la zona. Un especialista consultado por el medio identificó fragmentos compatibles con un misil AGM-84 SLAM-ER, un arma utilizada por Estados Unidos.

Washington, sin embargo, sostiene que no apunta deliberadamente contra civiles y afirma que sus operaciones están dirigidas contra objetivos militares iraníes.

Teherán respondió atacando posiciones estadounidenses

Horas después, Irán inició su represalia.

La Guardia Revolucionaria afirmó haber lanzado misiles y drones contra posiciones estadounidenses en Jordania, Bahréin, Irak y Kuwait, ampliando nuevamente el alcance geográfico del conflicto.

En Jordania, las autoridades informaron que sus defensas aéreas interceptaron buena parte de los proyectiles lanzados contra el territorio.

Estados Unidos, por su parte, indicó que no se registraron bajas estadounidenses significativas en algunos de los principales puntos atacados, contradiciendo las afirmaciones iraníes sobre supuestas pérdidas militares estadounidenses.

En Bahréin, donde Estados Unidos mantiene una presencia militar estratégica y tiene su Quinta Flota, también fueron reportados ataques con drones.

Kuwait informó además que sus sistemas de defensa aérea respondieron a misiles y drones iraníes.

El estrecho de Ormuz vuelve a ser el gran frente de batalla

La escalada también tuvo consecuencias directas sobre la navegación internacional.

La Guardia Revolucionaria iraní afirmó que dos petroleros habrían impactado minas marítimas mientras intentaban atravesar el estrecho de Ormuz.

El episodio se produjo después de varios ataques contra buques comerciales registrados durante los últimos días y amenaza con profundizar la interrupción del transporte de petróleo.

La estrategia estadounidense busca precisamente impedir que Irán convierta el estrecho en un instrumento de presión sobre la economía mundial.

Trump afirmó que Estados Unidos posee actualmente una posición de enorme ventaja en Ormuz, mientras Washington continúa escoltando embarcaciones y buscando mantener abierto el tránsito por rutas alternativas.

Trump endureció su posición

En paralelo con la escalada militar, Donald Trump volvió a descartar que Estados Unidos esté obligado a regresar inmediatamente a una negociación con Teherán.

El presidente estadounidense afirmó que no está intentando forzar a Irán a sentarse a negociar y sostuvo que la posición de Washington es actualmente mucho más favorable.

Trump también advirtió que una nueva represalia iraní podría desencadenar una respuesta todavía más contundente.

La Casa Blanca interpreta la presión militar y económica como una herramienta para obligar a Teherán a aceptar condiciones que limiten sus capacidades militares y su capacidad de amenazar la navegación regional.

Una guerra que vuelve a entrar en una fase crítica

Washington intenta degradar las capacidades iraníes utilizadas para atacar tropas estadounidenses y amenazar el comercio internacional, especialmente en Ormuz. Teherán, en cambio, busca demostrar que todavía conserva capacidad para golpear instalaciones estadounidenses y extender el costo del conflicto a los aliados de Washington.

La prioridad inmediata para Estados Unidos será mantener abiertas las rutas marítimas y evitar bajas entre sus tropas y civiles aliados. Para Irán, el desafío será sostener su capacidad de presión sin provocar una respuesta estadounidense todavía mayor.

Con las negociaciones nuevamente estancadas y el estrecho de Ormuz convertido en el principal punto de fricción, las próximas horas serán decisivas para determinar si esta nueva escalada queda limitada a una serie de ataques de represalia o se transforma en una nueva etapa de la guerra.

Sayago
Julián Sayago
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